Una obra larga, larga…

Las cosas como son. Después de varios amagos de cierre, de noches hasta las cuatro de la mañana, de motoristas de restaurante chino perdido por el campus, de los turrones, de las uvas y de todo lo demás, todavía no hemos terminado la nueva revista. Marcos se rasca la cabeza, busca las piezas, se pone rojo o verde, ensambla las piezas, recorta y pega. Esperemos que en los próximos días podamos dar la buena noticia de que ya estamos en la imprenta, si el temporal y los collages no lo impiden.

 

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