Turandot: Tres enigmas y una moraleja

Foto: Ópera Nacional de Moldavia

La ópera inconclusa de Puccini, Turandot, es su más vanguardista obra y el final de la opera entendida como lirica dramática pura. Con la muerte de Liú como últimas notas musicales escritas por el compositor romántico italiano, fue terminada por Franco Alfano, basándose en los apuntes de Puccini para terminar la obra.

En la china imperial, la princesa Turandot decide que solo será merecedor de su mano aquel que consiga descifrar los tres enigmas que ella propone; en caso de fallar uno solo de ellos, el aspirante será ejecutado. Son varios de los pretendientes de la princesa que no han superado la prueba y han sido ejecutados cuando aparece Calaf, un príncipe desconocido de origen tártaro. Embrujado por la belleza de la princesa, decide afrontar las pruebas a riesgo de su propia vida. A pesar de acertar los tres acertijos, Turandot ruega a su padre que no le dé su mano en matrimonio a Calaf. El final muestra que el amor que le profesaba él es más fuerte que el odio que pensaba que le profesaba ella.

Basada en un cuento de hadas chino de Carlo Gozzi, lo exótico estaba de moda en aquella época y la ambientación oriental del gusto de Puccini, mezcla lo realista y lo melodramático donde se encontraba más a gusto el autor.

Una obra que no ha dejado de cautivar desde su estreno en Milan en 1926. Y es que su aura fantástica, su caracterización, el espectáculo visual junto con la puesta en escena, ha cautivado a todo aquel que se ha adentrado en esta historia de amor. Es por ello que Turandot es una de las óperas más amadas y representadas de todo el mundo.

 

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