Entre risas y fantasmas, de Félix Albo

Se encienden las luces. Un solo hombre en el escenario, pero qué hombre. Ni decoración, ni tan siquiera telón. No hizo falta nada de eso, tan solo la presencia de Félix Albo bastó para encandilar al público. El pasado martes comenzaba la decimotercera edición de “Festival de Palabra” con Historias inquietantes en el Teatro Auditorio de Cuenca. Con tan solo su voz, sus historias y sus gestos, hizo que el escenario estuviera lleno. En ningún momento se echó de menos ningún tipo de adorno, solo su presencia fue suficiente. Pero no se confundan, no es un monólogo. Es mucho más que eso. Félix Albo es capaz de hacer teatro él solo, de conectar y dialogar con el público.

Imagino que todos íbamos con la idea de reír, de ver una comedia. Pero lo cierto es que la primera historia fue inquietante, haciendo honor al título, y además de eso, emocionante. “Soy un fantasma y tengo miedo, tengo miedo de que me vean”. Así empezaba el espectáculo, dejándonos mudos con la historia de un hombre al que nadie veía. Entonces solo se escucharon aplausos, ni una risa. Pero el ambiente cambió de repente, cuando comenzó el siguiente relato. Trataba sobre aviones y los fantasmas que la gente se crea con el miedo a volar. Las risas comenzaron a sonar por toda la sala mientras el narrador continuaba con su historia. Félix confesó que no tenía miedo a los aviones, y menos mal, porque a nosotros nos hizo volar.

Aplausos, risas y carcajadas formaron la banda sonora que acompañaba a la voz del protagonista. Seis historias profundas, cómicas y con un nexo en común: los fantasmas. La combinación de la nostalgia y la comedia, dos entes aparentemente antagónicos, van de la mano en las historias de Félix Albo, que con el poder de sus palabras atraparon la atención del público.

“A veces la vida nos aguarda en un lugar no necesariamente oscuro y desde ahí nos sobresalta, nos sobrecoge, interrumpe nuestro devenir calmo con hechos que, a menudo no tienen explicación o quizá, no nos atrevamos siquiera a buscarla. A veces la vida nos aguarda con buenas historias, aunque nos dejen un tanto alborotados.” Así resumía el artista la temática en torno a la que gira el espectáculo, que está cimentado en esas historias que la vida nos regala y que en ocasiones logran llegar a los escenarios.

Esta edición del festival ha comenzado pisando fuerte y con algunas novedades, como son las entradas “Fila 0”, cuya recaudación irá destinada al proyecto “BUBISHER, Bibliotecas en el desierto”, que desde 2008 se encarga de llevar libros hasta campamentos de refugiados saharauis, con el fin de “reforzar y recuperar la enseñanza del castellano”.

Con actuaciones para todos los públicos, desde relatos infantiles a eróticos, la decimotercera edición de “Festival de palabra” viene cargada de sorpresas. Otra de las novedades de este año son los diferentes escenarios, que se encuentran, además de en el Teatro Auditorio de la ciudad, en la iglesia de San Miguel y en el asador María Morena, donde se llevará a cabo la clausura del festival acompañada de una cena. Lo que queda absolutamente claro es que “Festival de palabra” nació en Cuenca y permanecerá aquí por muchos años, porque aunque seamos mucho de “leer”, también nos gusta divertirnos.

Texto de Vanesa Moreno Muñoz y Fotos de Sergio Rubio para Makinguclm #makinguclm #dpalabra

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