La pantomima tras la zarzuela

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Dentro del programa Jornadas de Zarzuela que organizó la Fundación Jacinto Guerrero en el Teatro Auditorio de Cuenca la pasada semana, pudimos disfrutar de dos muestras de un género muy ligado a la zarzuela: la pantomima.

La pantomima es un género de arte escénico que se basa en la expresión mediante la música y los gestos, sin que intervengan las palabras habladas. Tiene su raíz en la Commedia dell’Arte en la Italia del siglo XVI, y durante el XX tuvo como gran aliado al cine mudo, siendo el referente más conocido el famoso Charles Chaplin.

A falta de palabras, juega un papel importantísimo la música. Pantomima al piano fue una muestra de la riqueza musical y la variedad de matices que integra una composición de zarzuela. El australiano Duncan Gifford logró crear, simplemente mediante su interpretación al piano, una imagen mental de pantomimas como S.M. el Couplet de Rafael Calleja, vals como El reloj de cuco de Tomás Bretón o fox-trot como Nelson Keys de Pablo Luna, en un concierto didáctico que tenía como objetivo acercar a las nuevas generaciones a un género tan clásico y rico como es la zarzuela.

El colofón de las Jornadas de Zarzuela fue la interpretación de El sapo enamorado y El corregidor y la molinera, ambos originados y ambientados en los años 20. El sapo enamorado es una pantomima que narra las aventuras y desventuras de un personaje grotesco, el Sapo, en su intento por conquistar a la Bella. Fue un atractivo espectáculo, orquestado con la dirección musical de Nacho de Paz y escénica de Rita Cosentino, donde el conflicto dramático se desdobla en la estética y los códigos cinematográficos de los años 20.

El corregidor y la molinera es una obra con música de Manuel de Falla, basada en El sombrero de tres picas de Pedro Antonio de Alarcón, en la que cobra especial importancia la danza. Se estrenó por primera vez el 7 de abril de 1917. La trama gira en torno a los intentos de un corregidor por conquistar a una molinera casada, dando lugar a disparatadas situaciones representadas únicamente mediante la mímica, la música y el baile.

En definitiva, las Jornadas fueron un espacio para acercar al público joven conquense a la zarzuela y la pantomima, y hacer gala de la belleza del teatro clásico.

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Fotografía: Maria Leonor Silva

Puedes ver más información sobre las jornadas de Zarzuela en http://makingdos.tumblr.com/tagged/020139

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