Norma: Los amores romanos en el Teatro Auditorio de Cuenca

Imagen: Teatro Auditorio de Cuenca

Es un drama que presenta mucha trayectoria, además de ser muy conocido por la sinfonía de Casta Diva, la cual la representará la protagonista durante un área. La obra Norma se representó por primera vez en Milán en 1831, y tres años más tarde, en el 1834, llegó a España, más concretamente a Madrid en el Teatro del Príncipe. La trama de la tragedia se encuentra en el romance secreto de Pollione, procónsul romano, y Norma, el cual dará como resultado dos hijos. Llevan una relación a escondidas porque ella es sacerdotisa gala y la época en la que transcurre la obra es en el siglo I cuando está presente la enemistad entre los galos y los romanos.

En esta obra, participa la orquesta de la Ópera nacional de Kishinau que está dirigida por Nicolae Dohotaru. La forman muchos tipos de instrumentos, que van desde cuerda hasta percusión. El coro es coordinado por Olexander Constantinov, las que destacan: soprano, Norma, la protagonista de la obra; mezzosoprano, Adalgisa, amante de la pareja de Norma; tenor, Pollione, protagonista del triángulo amoroso y bajo, Oroveso, jefe de los druidas.

Se apagan todas las luces y las personas aguardan de manera expectante el comienzo de la obra. Lentamente y con una luz tenue posicionada encima de la orquesta, se empiezan a escuchar los primeros instrumentos. Da comienzo la obertura. La sinfonía inaugura la ópera de manera suave y precisa para, poco a poco, expandir su melodía por todo el teatro.

Se abre el telón, su escenario es lúgubre, no está recargado, pero sus elementos tienen una gran importancia. Está compuesto por una luna, para indicar que la trama se realiza en la noche; un monumento de un dios, al que a lo largo de la obra idolatrarán y le mostrarán sumisión; unas escaleras y, finalmente, un muérdago, con el que realizarán la ofrenda a los dioses.

En el primer cuadro aparece Oroveso y los druidas con el primer coro de Norma: Dell’aura tua profetica, es decir, “con tu aura profética”. Desaparecen entre la penumbra de la noche y se muestran en escena Pollione y su amigo Flavio, el cual le confiesa mediante un recitativo su relación con Norma y su nuevo enamoramiento por una druida, Adalgisa. Estos dos amigos deciden marcharse cuando escuchan a sacerdotes y guerreros galos aproximarse, a la espera de que Norma les mande atacar contra los romanos, pero no habrá ninguna guerra, ya que cuando Norma llega, pide la paz por el amor que siente por Pollione. Ha llegado el gran momento, el solo de Norma, Casta Diva, en directo. A continuación, la sacerdotisa corta muérdago y realiza una ofrenda a los dioses. El cuadro finaliza con Adalgisa sola en el bosque, añadiendo un nuevo homenaje a los dioses mientras pide piedad, ya que se encuentra perdida en la situación amorosa con Pollione. Este se persona y le pide a su amada que huya con él a Roma, la cual acepta a pesar de sus dudas. ¿Debo hacer el bien y ser infeliz por dejarle ir o ser feliz y no hacerle caso a mi dios? Se pregunta.

Para el segundo acto se cambia de escenario, pasa a ser un lugar más sombrío que el anterior. Sus únicos elementos son una cueva, una montaña y una silla, es decir, el exterior de la casa de Norma, donde viven sus dos hijos. En esta escena, la sacerdotisa le cuenta a Clotilde, amiga de ella, que su amado se va a ir a vivir a Roma y no sabe si le pedirá que se vayan juntos. En la incertidumbre de la protagonista, aparece su mayor temor, Adalgisa. Esta acude a Norma para pedirle ayuda, ya que su pregunta sigue siendo la misma, ¿defrauda a su dios y es feliz o hace lo que su dios dice y es infeliz? Norma, sin saber que se refiere a Pollione, le da su bendición de seguir con él y ser feliz. Pero, de repente, entra en escena el querido de las dos sacerdotisas y el triángulo amoroso se descubre. Norma les pide que se marchen, pero advirtiéndoles por lo que les pueda pasar. Pollione huye y Adalgisa se recuesta sobre los pies de Norma en señal de perdón.

Se cierra el telón, la obra ha finalizado. Una hora y media de expectación, sin saber lo que pasaría, con los nervios a flor de piel y con alguna que otra lágrima por la trama, el coro y los solos de la obra. Qué difícil es amar en tiempos revueltos.

Texto de Damaris Fernández para #Makinguclm

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