Con cierto des-concierto: Un viaje llamado música

El aprendizaje de la música es una enseñanza que no ocupa lo particular o lo singular sino lo global y lo plural. Nos subimos en un coche pilotado por diferentes maestros, con orfebres de conocimiento musical, con el objetivo de conocer la cultura que rodea a la disciplina de la armonía, el ritmo y la tonalidad: la música. Una música que busca entretener, divertir y enseñar una cultura que podríamos denominar mundial, así se pone de manifiesto en este “con cierto desconcierto”.

Antonio Alcázar Aranda, originó está idea de manera que los alumnos de tercero y cuarto de primaria y, por qué no, también los mayores, aprendan de manera didáctica ritmos, melodías y cultura a través de piezas interpretadas por maestros y profesores de música, así como antiguos alumnos suyos. Un espectáculo que abrió sus puertas a distintos alumnos tercero y cuarto de primaria, muchos de ellos pudieron ver en acción a sus profesores de música.

Para abrir boca en la jornada del 2 de febrero, se hicieron tres pases de una hora cada uno donde los diferentes colegios de la ciudad y fuera de estas acudieron a pasar un gran rato, lleno también de actividades didácticas y performance. Abrieron con Bienvenidos de J. Wuytack para recibir de la mejor manera posible a los niños que hasta allí se desplazaron. Antonio Alcázar hizo acto de presencia con su música llevando a los más pequeños por el blues y el jazz de mediados del siglo XXI y deleitando tanto a profesores como a alumnos con un Rondó Chinesco donde se hizo partícipe a los niños y niñas con papel de seda en sus manos de los movimientos de la cultura oriental. Después se continuó con una versión de Don’t worry, be happy de Bobby McFerrin interpretado por dos profesores de música con el sonido de los carrillones de fondo.

Desde un conjuro gallego hasta sonidos peruanos con flautas, también japoneses, pasando por un tributo a dos amigos músicos con Desde mi ventana de David García Serrano y un Rondó de los periódicos donde Alcázar hace, al igual que en el anterior rondó, partícipes a los niños de un espectáculo pensado para a ellos. Para finalizar el espectáculo interpretaron Elisa va en un coche canción típica de Cañamares (Cuenca) y por ultimo una selección de profesores, con tonos de voz agudos y graves despidieron a los niños que salieron con ganas de más del Teatro Auditorio de Cuenca. El acto estuvo guiado de manera magistral por Marco Antonio de la Ossa Martínez, profesor de música en la facultad de Educación de Cuenca y todo el grueso de músicos lo dirigía David García Serrano.

Todo lo que se utilizó en el acto fue instrumental escolar Orff, formado por instrumentos de placa o afinación y de pequeña percusión o afinación indeterminada. Destacan los carrillones, xilófonos y metalófonos pero también instrumentos como bombos, timbales, panderos, triángulos, cajas chinas y maracas.

Lo podemos calificar de muchas maneras ya que la interpretación no tenía un ordenamiento lógico y eso es lo que hace que el público más exigente, los niños, se lo pasen en grande. Sorpresas durante el concierto y personajes nuevos hacen de este caos un desconcierto con bastante pegadizo que hace retrotraernos a espacios y lugares que jamás imaginaríamos.

Texto_ José Ramón Gutiérrez Ruiz / Foto_ Sergio Rubio / Ver más cosas de Con Cierto Des-Concierto en MakingUCLM