La magia de Mario Cosculluela en Cuenca

 

Cuenca, capital cultural, saca a relucir nuevamente su status al ofrecer una nutrida programación teatral en estas semanas destinada para todo tipo de público. Con números que buscan deleitar a grandes y pequeños, una vez más no ha habido excepción alguna.

El Teatro Auditorio de la ciudad, ubicado estratégicamente a orillas del Río Huecar y muy cercano al turístico Casco Antiguo frecuentado por cientos de viajeros diariamente, configura un lugar mágico para el desarrollo de las artes. Allí mismo, es donde se dio acción este pasado fin de semana con el monólogo de Mario Cosculluela, uno de los relatores orales con mayor renombre de la península ibérica.

El hilarante cuentista, que se cataloga como un narrador cuyo público es compuesto de gente de entre 3 a 107 años, sacó múltiples aplausos de casi un centenar de personas que hacían eco de su talento. Al terminar la función, Mario observaba los ojos de los asistentes mientras vitoreaban su actuación. Emocionado, e interiorizándose en su ser, fue cómplice de los júbilos que bajaban desde las tribunas. Se debe a su público, y sentía satisfacción de un trabajo bien hecho.

Y es que lo de Mario no resta mérito alguno. Junto con ofrecer ratos de diversión y de risas para los asistentes con sus particulares trabalenguas o historias, también se encarga de hilar relatos rescatando elementos interesantes de la cultura popular española, aludiendo a pueblos y también una serie de personajes icónicos, permitiendo al asistente transportarlo por diversos rincones de España. El juego de dialectos y uso de palabras oxidadas que han sido olvidadas en el tiempo, configuraba un relato comprensible también para los asistentes provenientes de otros lados del mundo que estaban presentes en la sala. Esa riqueza léxica que maneja el orador contempla hasta al más dilatado académico.

El auditorio, que en aquella oportunidad estaba compuesta por alrededor de cien personas conformados entre estudiantes, abuelos y abuelas, seguían su juego sus historias jocosas, de plebeyos y plebeyas, monjes y puritanos, con situaciones mundanas o de crítica social, configuradas de forma tan clara y conexa que el espectador suele confundir lo real con lo ficcional. Justamente, ello constituye una de las gracias del actor en su relato. Es tal su talento y desplante que todo lo que diga en cuanto a los ficción puede darse como verdadero – hasta tuvo que precisarlo, y hubo gente asombrada que asintió con la cabeza entendiendo la triquiñuela-.

“Esto es un juego de palabras … buscamos inspiración en lo lejos al otro lado del horizonte, yo busco ello en la proximidad”, expresó cuando precisamente explicaba de qué forma lograba sacar cuerda sus intervenciones. Junto a ello y tal como lo expresa en su sitio web virtual, cada sesión es un trayecto hacia un mundo diferente: “En cualquier sitio con tal que puedas estar sentado un rato y no haya ruido (…) me gusta verte cerca, montarnos en un carro de palabras y viajar”.

El artista pertenece a la Asociación de Profesionales de la Narración Oral de España, y ha participado de innumerables convocatorias a lo largo y ancho de la península. Con antelación en el 2008 representó a Aragón en la Bienal de Teatro de Actor al presentar “Cuentos a la orilla del Río” en la Expo. En el último tiempo estuvo presente en la Gira por Salas “Under”, Zaragoza 2014; “Dígame” Festival de Narración Oral, Zaragoza 2014 y en el Festival de Narrativa Oral “Cuentantón” Chelva Valencia 2015.

Texto de Carlos Rodríguez Urra y fotografía de María Bajo Picaporte para MakingUCLM

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