Los relatos nocturnos de María Utrilla

Nunca sabes si lo que le digas le provocará una carcajada o será la excusa para que te lance una patada (verbal) al centro del dolor. El resto en ella es siempre impredecible y desconcertante, como debe ser en cualquier escritor que se precie y más si escribes de las cosas de las que escribe ella.

Con una ironía salvaje por bandera incrustada en el iris de dos ojos gigantescos que pueden transformarse a voluntad en rayos desintegradores, siempre tiene la palabra adecuada para descolocar a cualquiera. No es “portavoza” de nadie ni lo pretende, pero sus palabras sirven de voz a una generación de jóvenes que hacen sátira cruel del nihilismo existencial en el que quieren ahogarlos.

Hoy la tenemos de nuevo en el making, de vuelta a casa, para hablarnos de su segundo libro. En esta ocasión un libro de relatos que lleva por título ‘Bajemos la luz’ en el que vuelve a dar una vuelta de tuerca al mundo. Sale del mundo de la Deep web para sumergirse de lleno en el terreno del suspense.

Dos pequeños consejos. Primero, conviene prestar atención a lo que dice para disfrutar de los matices. Segundo, si te la cruzas con sus grandes cascos y su larga melena rubia no creas que tienes el derecho a interponerse en su camino.

“Marcel se sintió completamente incapaz de responder a una afirmación como esa. Siempre había sido un negado escuchando cumplidos, quizá por eso se le daba tan mal ligar, pero si escucharlo de una mujer ya le ponía nervioso, de un hombre desconocido que había contactado con él mediante una plataforma de Internet y que le había citado en su casa a solas, era más de lo que podía soportar. Cuando quiso darse cuenta, se había sonrojado y había bajado la mirada.” Este es un párrafo de ‘Bajemos la luz y otros relatos nocturnos’ de María Utrilla.

¿Cuéntanos cómo ha funcionado tu segundo libro?

Al ser el segundo, en algunos aspectos ha ido mejor que el primero y en otros ha tenido sus propios problemas. El tema es que este segundo libro es de relatos o novelas cortas, era algo quería probar. Es cierto que hay personas a las que no les gustan los relatos cortos. De hecho hay muchas editoriales que rechazan directamente los manuscritos de relatos. Sin embargo, a algunos lectores les encantan porque pueden leerlos en el metro sin perder el hilo al día siguiente. He trabajado más a gusto con este segundo libro y además he cambiado de editorial. Aunque es muy pequeña y su catálogo no es muy amplio, es buena editorial.

¿Es una editorial de género o está abierta a otros temas?

No, no es una editorial de género. Tienen mucha histórica, comedia, erótica… De novela negra o de thriller tienen muy poco, alrededor de siete autores.

Cuéntanos sobre qué tipos de temas te gusta escribir

El primer libro trataba sobre el ocio ilegal que se puede encontrar en la web, de personas en situaciones sociales de exclusión que acaban llegando a este mundo; y el segundo tiene un poco de todo, pero sobre todo se centra en temas sociales. Habla de la prostitución masculina, maltrato animal, acoso, drogadicción, violencia de género…

¿Crees que todavía existe algún tabú al tratar temas sociales de este estilo?

Sí, por supuesto. De hecho, a veces me ha preguntado la gente que por qué escribía temas tan desagradables cuando podía hacer libros de temas más amables, porque la gente prefería leer cosas bonitas para desconectar de sus vidas que no son tan felices como ellos querrían. Se puede hacer una literaria más de ocio, pero la literatura social siempre ha estado ahí y eso es muy importante. Hay que tratar todo tipos de temas, aunque no sean agradables a simple vista. Lo curioso de las personas es que a veces tenemos muy poca empatía, de modo que  veces ocurre que tienes más empatía por un personaje ficticio que estás leyendo que por tu vecino. A veces es interesante escribir estas situaciones para intentar sacar la empatía del otro.

¿Consideras que se te empieza ya a distinguir, es decir, existe una diferenciación cuando un texto es de María Utrilla y cuando no?

No lo sé, la verdad. Como los hago yo, no te puedo decir, habrá que preguntar a otra persona. Solo llevo dos libros, aún me queda mucho. Dicen que primero hay que aprender a escribir o a desarrollar una profesión y luego cada uno coge su estilo. La gente que desde principio define su estilo suele fallar en la técnica o en el concepto.

Entonces, tienes claro que este es tu camino, ¿no?

Me gustaría mucho sí, pero mi camino por la literatura está difícil. Al fin y al cabo, es un negocio y un arte a la vez, pero ante todo es un producto. Todos los días salen cientos de libros nuevos al mercado que la gente no saben que existen, entonces, ¿cómo va la gente a consumir un libro que no sabe de su existencia? ¿Cuál consumen? El Premio Planeta que todos los años en Navidad sale a la venta. Entonces, esta es gente que puede vivir de ello, las que tienen grandes campañas de publicidad que hacen sus libros muy visibles. Por ello, muchas personas ahora se promocionan en las redes sociales para conseguir esa visibilidad que las editoriales no consiguen darles. Es muy difícil que una editorial invierta dinero en publicitarte. La publicidad es el germen de todo. Hay un estudio que dice que ‘por cada dólar que se invierto en publicidad se ganan seis’. Por eso, hay muchos autores que nunca van a poder vivir de eso, aunque tengan calidad, pero les falla el canal.

Dinos un autor que hayas leído recientemente y merezca estar en los escaparates

Leí hace unos años un libro que se llamaba ‘Zombie’, que no recuerdo el autor, pero está descatalogado. Yo conseguí un ejemplar por casualidad. Un libro estupendo. Y también he leído ‘Hambre a borbotones’, un libro muy bestia y loco. Incluso a veces es hasta desagradable, pero te mantiene súper enganchado.

¿Conoces algún caso en el que un libro merezca un premio por lo bueno que es y, sin embargo, una editorial haya preferido publicar otro?

Sí, lo he visto. De hecho el caso de ‘Zombie’ es un claro ejemplo. He leído libros malísimos que he comprado en La Casa del Libro incluso.

¿Qué piensas de que te hayan calificado en Cuenca como una promesa literaria?

Me da un poco de vergüenza. Hay gente que escribe libros y va por la vida diciendo que es un artista de los pies a la cabeza y eso siempre me ha dado cosa. Un escritor siempre tiene que tener un proceso, una carrera, una experiencia, una escuela de la profesión en definitiva. Yo por haber sacado dos libros ni soy escritora, ni soy promesa ni soy nada. Me enternece pero me hace gracia a la vez.

Actualmente, ¿en qué proyecto estás trabajando?

Estoy involucrada ahora mismo en una novelita muy corta que será de terror, similar a este segundo libro, pero más angustiosa. Se me ocurrió la idea de casualidad una noche que iba en el coche y esto es un arma de doble filo, porque a veces te sale una buena historia pero otras veces no. En el segundo libro intenté contar las historias de forma positiva, que no se cebaran con lo malo, sin embargo, en el próximo será todo lleno de miedo y angustia. No habrá un terror típico de escapar del monstruo, sino que será algo más humano. Situaciones que te pueden pasar si eres mala persona o tienes mala suerte, esa es la idea. Espero tenerla acabada pronto.

Para terminar, dejamos de la lado a la María escritora y nos adentramos en la María personal. Cuéntanos sobre ti.

Llevo una temporada un poco extraña. Acabé de estudiar y al no encontrar trabajo, he estado haciendo un poco de todo. He dado muchas clases de apoyo, he estado de azafata, haciendo cuñas de radio… Me gustaría seguir estudiando, pero no tengo dinero ahora mismo. Como no puedo pagar la matricula de la universidad ni puedo pedir una beca, de momento voy a intentar sacarme una oposición de biblioteca. Con el tiempo quizá retome los estudios y comience a hacer más cosas.

Texto de María Vecina Diaz y David Alexander V.. Texto de Josean Montero y Jennifer Bernal. Fotografías de Jesús Casado para #makinguclm 

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