“Leche y picón”, con mucha “guasa”

El pasado 17 de mayo, el Teatro Auditorio de Cuenca acogió la obra “Leche y picón” de Javier Padilla y bajo la dirección de Gaspar de la Zaranda. La representación se incluye en la programación de primavera organizada por la Asociación Amigos del Teatro. Las protagonistas Ana Oliva y María Duarte han sido las encargadas de interpretar a dos mujeres, que desde una habitación de un psiquiátrico hacen un repaso por la historia con mucha “Guasa y mordaz retranca” como lo califican los integrantes de la propia compañía; “Tras el Trapo Teatro”.

El título “Leche y picón” hace referencia a la expresión que trata de definir algo intrascendente o sin importancia, ya sean situaciones o cosas. Y ese es un elemento clave en la obra. El repaso histórico que hacen estas mujeres no sigue una línea temporal. Margarita una mujer impregnada en la locura y su criada; dicharachera y graciosa se dedican a escenificar episodios que vienen a la cabeza de nuestra protagonista. Margarita hace repaso de la historia a través de sus recuerdos. El siglo XIX será su referente. Unos pensamientos que abarcan desde acontecimientos como la boda de Isabel II a personajes históricos como Fernando VII entre otros. Una serie de aventuras que aún ficticias, la puesta en escena les proporciona la magia que necesitan.

Tan solo unas cortinas de hospital, una silla, un reloj sin agujas, una jaula de pájaro y algunos elementos más, entre los que se pueden destacar las cenizas y un baúl, fueron suficientes para dar vida a la locura y los recuerdos de Margarita. El orden de la historia tampoco parecía importar mucho, nuestra protagonista no recuerda en una línea temporal si no que hace saltos en el tiempo, sin importar como sucedieron los hechos, al fin y al cabo la historia se repite año tras año y suele ser parecida, el propio título la define. Manuela la criada de la mujer, ejerce un papel desolador donde intenta que las fantasías de su paciente sean lo más creíbles posibles y controla sus delirios.

La obra tuvo una gran acogida por parte del público, además la duración es perfecta para
entender lo que está pasando, en poco más de una hora todo se mostró toda la
esencia de la obra con arte, profesionalidad y sobretodo mucha gracia.

Texto de Lola Izquierdo y Fotografías de Sergio Rubio para #Makinguclm

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