La pervivencia del títere por “La gotera lazotea”

Los títeres no han muerto, sobreviven. Puede parecer estar en decadencia, pero lo cierto es que aún hay valientes que continúan dando vida y movimiento a figuras inertes que expresan sentimientos y emociones. El arte del títere requiere sacrificio, pasión y valentía, tres cualidades que poseen los tres integrantes de “La gotera lazotea”, una compañía andaluza que ha sido premiada este año en la Feria Europea del Teatro y con la que hemos tenido el placer de charlar.

Diego nos recibió con amabilidad para contestar nuestras preguntas y conversar sobre sus experiencias en el mundo del espectáculo. La compañía nació en el 81, siendo inicialmente 18 integrantes, que poco a poco han disminuido hasta ser tres. Su forma particular de organización permite que no haya un director al uso, y por tanto, mayor libertad a la hora de crear. “Uno propone una idea, la ponemos en común y vemos cómo podemos desarrollarla. Esa persona es la que dirige y los demás apoyamos esa historia y participamos de ella también. Respetamos a la persona que ha tenido la idea.”

Son autosuficientes hasta el extremo, ya que diseñan, construyen y coordinan todo el espectáculo ellos mismos. “Hacemos todo nosotros, tanto el decorado como los títeres, aunque en algunos espectáculos hemos contado con diseñadores que nos han ayudado”, afirmaba Diego. El ciclo completo de creación previo a la puesta en escena definitiva ronda en torno a los 2 años, lo que lo hace aún más valioso.

La música ocupa una parte muy importante en sus representaciones, aunque según Diego “no somos músicos, hacemos efectos especiales”. Él mismo es el que se encarga de interpretar las canciones y melodías en directo, mientras que Eva y Juan Manuel ejercen de intérpretes. Su experiencia en este mundo les ha llevado a trabajar con casi todos los tipos de títeres, centrándose principalmente en el guante, incluso se inician en el arte de la interpretación. “No somos actores de teatro de texto, pero a veces la obra te obliga a hacer unos pinitos dentro de lo que es el mundo actoral.”

¿Cómo hacer que un muñeco sea versátil y se exprese de forma diferente en cada escena y dependiendo de cada situación? La habilidad del titiritero es esencial para ello, tanto su técnica como su actitud son determinantes para que el títere exprese lo que se pretende, y es que la situación personal del intérprete influye directamente en la representación, tal y como nos explicaba Diego. “El títere no siempre se comporta igual. Cuando estás en escena tienes que olvidarte de todo lo que te acompaña de cara al exterior, porque tu estado de ánimo influye a la hora de la manipulación o de actuar.”

Un arte como es el del títere requiere disciplina e interés, dos cualidades que no se aprenden, sino que son innatos. Su escuela es la experiencia y crecen a partir de ver, comparar y copiar. “Nuestra escuela es ver. Ver a nuestros compañeros, ver muchos espectáculos, comparar con lo que tú haces, copiar, pero hacerlo bien o incluso mejorando el original. Es bueno copiar si lo que haces está bien o mejor.”

Por ello, festivales como Titiricuenca suponen un paso adelante y una oportunidad perfecta para conocer a compañeros del gremio y exponer y difundir obras, es todo un referente. “La gotera lazotea” forma parte de la gran familia de Titiricuenca; de hecho, la primera vez que vinieron a Cuenca fue en el año 90 y solamente han faltado a una edición.

Este festival contribuye a la expansión y recuperación del títere, aunque según nuestro entrevistado “no veo un resurgir de gente joven que empuje por detrás”, lo cual hace complicado la persistencia del títere en los escenarios. Aun así, no existe la posibilidad de que esta tradición y forma cultural se pierda. “Yo creo que no se va a perder, al igual que la transmisión oral de los cuentos. Es cierto que ha tenido épocas más influyentes, pero no creo que se pierda”, nos contaba Diego. Sus orígenes están en la crítica social, un recurso utilizado para denunciar varios aspectos de la sociedad de la época, por lo que inicialmente estaba dedicado a los adultos, aunque en la actualidad queda relegado mayoritariamente al mundo infantil.

Con nueve espectáculos en gira, “La gotera lazotea” vino a Cuenca para mostrarnos su obra más demandada, “Garbancito en la barriga del buey”, que por supuesto, no defraudó a nadie. Y es que los miles de kilómetros de carretera que llevan a su espalda y los más de 30 años de experiencia con títeres se reflejan en escena y en la reacción del público, fomentando la difusión de este arte y dejando claro que los títeres no han muerto y seguirán dando guerra durante mucho tiempo.

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Fotografía: Sergio Rubio

Texto: Vanesa Moreno Muñoz

 

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