Juan Pinilla dirige una conferencia que aborda la ideología en el quejío flamenco

Por Inés Villodre Pérez

Ayer tuvo lugar la segunda edición del ciclo de conferencias “Música, política y movilización social en la contemporaneidad” organizado por el Seminario Permanente de Estudios Contemporáneos (SPEC) que arrancó el mes pasado de manera online, y que durará hasta el mes de febrero de 2021.

En esta ocasión, la conferencia “El compromiso político y social en el arte flamenco” planteó una respuesta al prejuicio del flamenco como algo aséptico y exento de raíces ideológicas. El cantaor flamenco Juan Pinilla, también periodista y autor de “Las voces que no callaron: flamenco y rebeldía” hizo un recorrido histórico desde la consolidación del flamenco a partir del siglo XIX en que tomó matices ideológicos, a pesar de haber nacido a finales del siglo XVI.

Con una gran importancia en las clases populares andaluzas que provenían del feudalismo, el flamenco estuvo ligado desde el principio con el cante de los gremios trabajadores del siglo XIX en la zona de Andalucía. Mineros, temporeros, pregoneros o trabajadores de trilla, de las habas o de la fragua. Los hermanos Caba, a quienes se les considera grandes figuras en la formación del acervo del flamenco, emparentaron el nacimiento del cante jondo con el nacimiento del comunismo libertario.  

A pesar de sus orígenes más o menos opositores a la cultura burguesa, el hecho es que posteriormente esta música se adaptó a los temas que preocupaban a la clase burguesa a la hora de reproducirse. La religión, entre otros temas son los que se reprodujeron durante años por cantaores y cantaoras

Desde los cantes anti napoleónicos, al cante jondo anti catalanista de los años veinte del siglo XX durante la dictadura de Primo de Rivera, de un partido o de otro, el hecho es que este cante siempre estuvo vinculado ideológicamente a figuras que a través de la voz y más tarde incorporando la guitarra, reflejaron de una forma única la realidad histórica, llegando a ser idolatrados como Diego Corrientes, cantaor y bandolero del siglo XVIII, considerado un héroe.

El flamenco no recuperó su lugar en la cultura de España hasta la llegada de la Generación del 27, en que el poeta Federico García Lorca empezó a poner en valor a todas las figuras que se dedicaban a este cante, y que habían sido repudiadas por la Generación del 98, al considerar en palabras de escritores como Eugenio Noel, que el flamenco era una de las causas de la decadencia en España.

Si bien Lorca y Manuel de Falla recuperarían esas tradiciones en temas más burgueses y menos “combativos”, muchos de aquellos cantaores se encontrarían de lleno con los efectos de la Guerra Civil, que les llevarían a comprometerse en muchos casos con el bando republicano, o posteriormente a la muerte de Federico, al exilio en Estados Unidos, México o Argentina.

El Chato de las Ventas, El Niño de Almería, Los Campanilleros de la Libertad, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Corruco de Algeciras, Don Juan Santa Cruz, y hasta Rita la Cantaora son los nombres de algunos de los cantaores y cantaoras involucrados de alguna forma por el republicanismo en la Guerra Civil, y solo algunos de los nombres de los cantaores, algunos, recorridos durante la ponencia que pusieron de manfiesto la posibilidad de tonos ideológicos, la dimensión de esa ideología que se refleja en el flamenco, uno de los sustratos ideológicos de la cultura viva de España.

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