Una Relación entre Sonido y Objeto. Javier Ariza

 

Materializar lo intangible y acercarnos a su más íntima obsesión a través de nuevas “estructuras de escucha”. Es la propuesta de Javier Ariza Pomareta, artista plástico y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca. Tan solo hace falta acercarte a las vitrinas y paredes de la sala ACUA para imaginarte de qué va la obra. Al recorrer la exposición te encuentras con una amplia variedad de técnicas y disciplinas que en conjunto crean una obra que bajo una propia línea de investigación, representa los más íntimos deseos del artista, quien con monotipos, ediciones digitales, impresiones 3D, transferencias, entre otras técnicas, nos adentra a su pequeño mundo de sonidos y palabras.

Lo sonoro revelado a través de elementos naturales y pequeñas estructuras se convierte en el principal objeto de estudio creando un equilibrio entre la comunicación verbal y la comunicación implícita, el juego de palabras y sonidos se manifiesta en objetos producidos en un entorno  que bajo las nuevas tecnologías dejan marcas en espacios construidos por el artista para exponer una poética en la que éstos representan no solo el sonido, sino la imagen que éste pudiese producir, cautivándonos con finas piezas en las que encontramos desde piedras con imagen transferida guardadas en cajas específicamente diseñadas para su resguardo, como piezas creadas en impresora 3D en las que  se han creado personajes que solo parecen pertenecer al universo construido por Javier Ariza, el símbolo de la oreja humana como estructura principal de escucha se sobrecarga al observarla fuera de contexto, casi como una exageración, pero dicha exageración parece necesaria cuando vemos la obra en conjunto.

Ariza crea pequeños oyentes que se avienen entre ellos, al mismo tiempo que descubrimos objetos tridimensionales escaneados que producen un equilibrio de comunicación, una nueva imagen impresa. La simbología en la obra de éste artista plástico se carga de acción y movimiento, dibujando una atmósfera en la que se puede sentir cómo los elementos sonoros interactúan con el espectador convirtiéndolo en el principal oyente y receptor creando un diálogo secreto, como si fuesen objetos encontrados a los que se les ha dotado de significado con el paso del tiempo, en el que solo es necesario acercarte a observar para escuchar lo que ellos han de contar a nuestro mundo actual audiovisual, obligándonos a reflexionar sobre las consecuencias de la tecnología en la que la comunicación se diluye en el recuerdo.

Fotografías: Alex Basha

Texto: Nereida Piñuelas

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