Jaime López Molina nos habla de su exposición “Hambre, miseria y orden”

 

Jaime López Molina es el autor de Hambre, miseria y orden un proyecto en el que se manifiesta un ejercicio dicotómico que confronta un estado social, económico y psicológico de una España con un pasado reciente, con carácter vetusto y rancio, en comparación con los elementos más prosaicos de una sociedad postmoderna y frivolizado en un escenario de pobreza absoluta. Esa España de blanco y negro que ha sufrido un estado de metamorfosis que ha ido desembocando en unos escenarios de absoluta banalidad, que, por medio de la intervención artística, proyecta estados superfluos dentro de una sociedad de muchos recuerdos y poca memoria.

En la inauguración de la exposición ubicada en la Sala Acua de la capital, López Molina quiso darnos más detalles acerca de este trabajo que ya ha pasado por varias salas de nuestro país.

¿Cómo surge este trabajo?

El proyecto surge a partir de encontrarme con el libro “Imágenes insólitas de una dictadura” y vi que funcionaría muy bien descontextualizar temporalmente las fotografías que aparecen para generar un espacio de controversia distinto. Hace apología a la falta de memoria porque confronto la España del pasado -aunque relativamente reciente- con lo contemporáneo, con esa idea de incluir elementos del capitalismo.

¿En este caso, funcionalmente cómo se empieza a operar?

Yo siempre reflejé en el proyecto de dónde sacaba las fotografías. No es fácil porque el editor o responsable de las fotografías ya falleció. En este sentido me apropio, digamos, de las fotografías. Rescaté las imágenes, pero sí que hago ilusión a la fuente. También puedes verlo desde el punto de apropiacionismo, que a lo largo del siglo XX se ha dado mucho en el arte.

¿Podríamos decir que con esta exposición vemos una parte que hemos ganado y otra que hemos perdido?

Yo entiendo que hemos perdido una parte moral en el trayecto de esa España que era miserable, que era paupérrima, tú lo cotejas con esta sociedad consumista y ves una clara confrontación porque vivimos una opulencia de que se carecía hace 80 años. Mis abuelos pasaron necesidades y resulta chocante que, en un plazo de tiempo relativamente corto, hemos pasado de un país medieval a una sociedad contemporánea muy ubérrima dentro de una artificiosidad que hay, porque parece que todo se sustenta sin ningún valor.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional hasta llegar a esta exposición?

La gente que sigue un poco lo que hago sabrá que me ciño un poco más a contar lo que pasa, no puedo tener un comportamiento de un artista romántico del siglo XIX cuando vivimos una época convulsa: recortes sociales, la gente no tiene trabajo, problemas de sexismo en empresas, sociedad, machismo, homofobia, etc. con lo cual, entiendo que un artista tiene la obligación moral de hablar de lo que le pasa. Vengo trabajando entonces con la idea de crítica social y mis últimos proyectos giran en torno a esto, estoy comprometido con esta causa. Tengo otro proyecto que es como la segunda parte de este, es muy parecido tanto plástica como conceptualmente.

Yo empecé estudiando Bellas Artes, siempre me gustaron los ámbitos expositivos, pero nunca llegué a pensar que podría implicarme de una forma algo más notoria. A día de hoy soy diseñador gráfico, aunque está la cosa complicada y luego tengo esta faceta más artística.

Digamos que es un camino híbrido entre el arte y el diseño.

Lo llevo de una forma paralela porque digamos que se retroalimenta una cosa con la otra. No me beneficio sinceramente de esto porque tengo más el afán expositivo, tener contactos, dar a conocer mi trabajo, etc. En ese sentido, mi trayectoria artísticamente hablando es de más de una década en varios puntos de España y del extranjero, con lo cual tengo trayectoria expositiva.

¿Dónde se pueden encontrar tus trabajos?

Tengo el blog personal que es donde vuelco el trabajo artístico y profesional. http://jaimelopezmolina.blogspot.com.es  Me resulta cómodo, rápido y práctico. Practico esta faceta porque me reporta satisfacción más que otra cosa. Estuve en Murcia, Barcelona, Toledo, Valencia, el sur… con esta exposición y supone más gastos que beneficios, por desplazamiento, mover la obra, etc. pero tienes la satisfacción de enseñar el trabajo a tu gente, porque las redes sociales las utilizo hasta cierto punto, me autolimito.

Como licenciado en Bellas Artes, ¿saliste más preparado para dedicarte al diseño o estabas más preparado para esta faceta como artista?

Para ninguna de las dos. Entras a la Universidad con una perspectiva, sales con la contraria y en el mercado laboral te encuentras de bruces con la realidad. Yo he ido aprendiendo, reciclándome, me he tenido que autoabastecer culturalmente, conceptualmente…

¿Si pudieras volver qué le pedirías a la Facultad que cambiara o incluyera?

Me pediría más cosas a mí mismo: ser más insistente con los profesores, aprovechar más el tiempo… Por supuesto tengo buenos recuerdos de mis profesores que eran grandes profesionales en el ámbito artístico y grandes docentes. Yo cuando salí de allí no se me pasaba por la cabeza ser artista, quiero decir que de la facultad puedes salir con muchas utopías, pero luego hay una realidad y hay que trabajar.

Texto de Laura Higueras y Josean Montero. Fotografía de Marta Cuenca Rufián para #Makinguclm

El contenido de este artículo está realizado para Makinguclm y publicado bajo licencia de Creative Commons CC BY-NC-ND 2.5 ES. (Reconocimiento - No Comercial - Sin Obra Derivada 2.5 España) .

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