Gustavo Villalba y La Voz también

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“Todos los días oscuros pueden tornarse luminosos con la palabra correcta”.

Gustavo Villalba entra en escena, en silencio y comienza a recitar. Su voz, grave y sensual, atrapando. De pronto, una voz femenina surge de la nada. El público se revuelve inquieto al no ser capaz de ver esa voz tan dulce que suena por toda la sala. La Luna. Así la llama Gustavo. Mantienen un diálogo constante durante toda la actuación, aunque a ratos entra otro participante en la conversación: el Reloj, representado por Jesús Calleja. Este intentando desanimar al poeta, la Luna, Ana Jiménez, infundiéndole ánimo, el poeta en medio de los dos.

Gustavo Villalba Lorenzo, conquense de corazón, que no de nacimiento y “humanista por vocación” como se define a sí mismo, es poeta, escritor y licenciado en Humanidades. Con dos libros de poesía publicados, presenta su disco “La voz también”. Acompañado de las guitarras de Manuel Millán y Javier Pelayo, junto con el violín de Maider Lara, y al final al piano, Manuel Murgui, crearon una ambiente cargado de expectativas, versos y notas que recorrieron la sala. El poeta incluso sacó a relucir otra de sus facetas, la de cantar. No dejó de sorprender a los asistentes en ningún momento. Incluso, sus compañeros llegaron a sorprenderle a él, dedicándole una canción, sacándole alguna que otra lagrimilla de asombro y emoción.

Durante el recital, Gustavo regaló alcachofas, sonrisas y emociones al público asistente, convirtiéndolo en un momento inolvidable para todos. “Es el además del después de emociones compartidas”, como dice Gustavo.

Fotografía de Javier Tébar

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