“Ruptura” de Guillem Navarro: La importancia del código

 

“La belleza de Ruptura no radica en ningún engaño ni en ningún enigma por descifrar, sino en su misterio”. Con estas palabras del crítico de arte, Pere Parramon, comienza la nueva exposición de la Sala Acua de Cuenca, ‘Ruptura’ de Guillem Navarro. Hasta el 6 de Mayo los visitantes podrán disfrutar de obras basadas en textos, pero sin nombres ni descripciones. Unas muestras donde se intercambian letras por colores, buscando la ruptura de los códigos establecidos del lenguaje; eliminar la lectura y simplemente observar.

Guillermo Navarro es profesor en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca y, como buen artista, la motivación y el esfuerzo son dos de sus pilares fundamentales. Codificar el código de sus piezas a mano, como si fuera un mosaico y sin poseer ninguna fuente tipográfica que lo traduzca automáticamente, le ha supuesto un duro trabajo que le ha llevado mucho tiempo completar. Sin embargo, se muestra contento al descubrir que el uso de colores hexadecimales, “códigos eminentemente técnicos”, no han eliminado la influencia interna que poseen sus textos.

Aunque no lo definiría como “magia”, reconoce que las diferencias existentes entre los distintos párrafos, “unos larguísimos que contrastan con otros cortos”, permiten ver reflejados los textos originales. Las estructuras que surgen son desiguales y dispares; dependiendo de factores como el tiempo o el idioma aparecen sorprendentes laberintos, tonos de color similares y casi figuras geométricas que Guillem Navarro define como “estructuras internas del propio lenguaje que a través de la representación textual posiblemente no podríamos percibir”. Las columnas, las mayúsculas y la tonalidad también marcan las diferencias existentes entre cada trabajo.

 

Sin ser una especie de bibliografía, las obras representan libros que han influido en su vida y van dedicadas hacía personas a las que aprecia: “Una vez finalizada la exposición regalaré cada ejemplar a la persona en quien he pensado al realizarlas, por eso no están a la venta”.

Para algunos puede que las muestras sean “una especie de deja vu”, pero Navarro se muestra orgulloso al reconocer “ser esa su intención”. Deseaba crear experiencias icónicas, misterio, incertidumbre, obras que inspirasen al espectador a no quedarse en lo superficial e intentar encontrar diferencias y descifrar sus enigmas: “Cuando miramos la prensa solo nos quedamos con el titular, salvo que la noticia interese mucho, nos comunicamos con lo mínimo. Los textos aparecen delante de nosotros y estamos expuestos a todo tipo de estímulos. Quiero enfatizar el factor ‘me suena de algo’, la atracción sobre el espectador”.

El autor busca la complicidad de un espectador atento, su formación profesional como diseñador gráfico le ha enseñado que “no todo lo que hace el diseñador tiene que ser entendido por el artista”. La obra no desea decir lo correcto ni tampoco que el espectador lo entienda, unicamente busca la ruptura del código: “Con un pie de foto o una descripción dices al espectador lo que está bien o está mal, lo que debe pensar, yo busco no dar información extra para que el espectador vea las obras y, aunque no las entiendan, las puedan disfrutar”.

 

Finalmente, ante las acusaciones de plagio vertidas por las redes sociales los últimos días, se muestra muy seguro de su inocencia, asegurando llevar trabajando en este proyecto durante más de un año: “Es la reducción a lo absurdo, ¿cómo voy a prepararme mi primera exposición individual en 25 años valiéndome de medios ilegales? Yo estoy seguro de como trabajo, pero si me acusan de plagio que le voy a hacer. De todas formas, llevo más de un año mostrando mi trabajo por las redes, no entiendo que se me acuse ahora en este momento, cuando comienza la exposición.”.

El artista reconoce que en ningún momento ha afirmado que su trabajo sea original, pues este tipo de codificaciones textuales llevan haciéndose desde la existencia de la sinestesia: “La gente tiene que empezar a distinguir entre apropiación, copia y plagio. Creernos originales en el siglo XXI es una actitud muy entrañable. Yo ya he dicho muchas veces los autores que me han inspirado y está claro que no soy el primero ni seré el último que realizará algo similar”. Por todo esto, el artista espera que paren estas injurias “puestas en las redes sociales sin ninguna acusación formal” y se le permita, tanto a sus amigos como al resto de los visitantes, disfrutar de la exposición a la que tanto tiempo ha dedicado.

Texto de Ricardo Guijarro González. Fotografía de Laura Higueras para #makinguclm

 

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