Libros artísticos, piezas artísticas: Fátima Zohra

Una vez más la puerta está abierta. Esta vez, la invitada es Fátima Zohra. La primera impresión es la de una chica joven, su apariencia incluso recuerda a Baudelair. Se sienta en la cabecera de la mesa, al otro lado. Junto a ella están los objetos artísticos, libros, libros un tanto extraños. Sus primeras palabras son en francés, y explica primero cómo acabó en Estrasburgo, cuando estudiaba la carrera.

El meeting point comienza: “Yo soy de Murcia. Decidí venirme a Cuenca, a una facultad con bastante movimiento. Bellas artes, y me siento orgullosa”. Cuando se le pregunta sobre su trabajo y sobre su exposición: “Yo no hacía nada, solo lo que me apetecía, pero hay que conocer diferentes técnicas para que tenga forma lo que quieres hacer”. Se atreve y descubre uno de esos objetos que ha traído consigo, un libro casi de bolsillo, de tapa blanca, y en encuadernado con pelo, literalmente. Sus páginas están vacías, “es el presente”, nos dice. “El presente se nos va de las manos. Y siempre queda el pasado, por eso no puedo escribir aquí nada”. Perplejos, le preguntamos por el porqué del pelo, “me lo quito de en medio al cortarlo, es una forma de desahogarse, a veces siento que toda la carga se acumula ahí”.

Nos habla sobre la vida del artista. Sobre lo difícil que el mundo del arte, donde siempre hay hueco para unos pocos afortunados. Y le preguntamos por la catalogación de sus pequeñas obras, si se trata de un libro, de una pintura o de una escultura: “Es un libro, es una pieza artística, no hay por qué etiquetarlo como una escultura. No solo es arte el cuadro y la escultura. ¿Sabes?, una vez intentaron tomarme el pelo, me quisieron comprar uno de mis libros, y me ofrecieron veinte euros. Lo que falta es respeto, esto no vale veinte euros, esto es más que un libro”.

La conversación con ella fluye, y aparecen varios autores, desde Albert Camus hasta el más reciente Tahar Ben Jelloun. Nos quedamos a la deriva con la familia. Su padre es de origen marroquí, “mi padre nunca ve nada de lo que yo hago, porque cuando alguna vez lo ha hecho siempre sale algún ‘y esto ¿para qué vale?’. Mi madre siempre me apoya. A él le basta con decir que ‘cuando ganes algo de dinero ya me contarás’”. Se ríe y su sonrisa nos convierte a todos en cómplices.

¿Su último trabajo? Ahora Fátima Zohra está inmersa en lo que ella llama ‘el deseo’. Un proyecto sobre sí misma, sobre lo que desea o no desea. “Quiero que el libro me devuelva el cuerpo, una vez lo perdí y ahora quiero que me lo devuelva”.

Entrevista de Daliani GeorgievaVanesa Moreno MuñozIsabelle Emma GalezJuan Jesús Rubio Parra y Josean Montero. Texto de Juan Jesús Rubio Parra Fotografías de Isabelle Emma Galez  para #makinguclm

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