Espacios flotantes, naturaleza y universos paralelos

Estela Miguel durante la entrevista. Fotografía: Cintia Villavicencio
Estela Miguel durante la entrevista. Fotografía: Cintia Villavicencio

El arte depende en gran cantidad de los puntos de vista, de las opiniones y de la forma en que se entienda cada obra. Estela Miguel Bautista, estudiante de Bellas Artes de la Facultad de Cuenca, que ahora está en la Universidad del País Vasco finalizando su carrera, nos cuenta los detalles de sus trabajos artísticos en la exposición que ha ofrecido en la Sala Pequeña de la Facultad de Bellas Artes de la UCLM hasta el pasado viernes, 7 de febrero.

Su trabajo consiste principalmente en “dibujo, instalaciones y grabado”, según explica, con el objetivo de “intervenir en el espacio” con diferentes esculturas, dibujos u objetos. Así, sus inspiraciones son tanto la naturaleza como los frutos que nacen de ella. A partir de esas imágenes que automáticamente guarda en su cabeza, comienza sus creaciones, por ejemplo el dibujo,como ella misma dice, con un folio completamente en blanco y sin nada delante en lo que fijarse. De esta manera, los plasma “tal y como son”, con la mezcla de diferentes soportes y con la reutilización de materiales en la mayoría de ocasiones. “Cuando tienes un volumen de cosas, puedes plantearte hacer una exposición” para articular las figuras en el espacio.

A un lado queda el realismo, y gracias a la divagación toma importancia la forma orgánica y el deseo de “eliminar el ángulo recto” y las formas convencionales, dos de los componentes esenciales de su obra. Se trata, como explica, de romper con esa singular cotidianeidad, de “evocar”, no representar, para que, al ver la obra, nos transmita una sensación de que puede ser lo que tenemos en mente, dejando la puerta abierta a cualquier interpretación. Algo sugerente para todas aquellas personas que ven sus piezas y piensan que se puede tratar de una cosa u otra.

Lejos de lo convencional, que puede dejarse tanto para la fotografía como para el video, Estela prefiere dar lugar a otras creaciones que se encuentran “a medio camino entre lo abstracto y lo figurativo”. Esto representa una subjetividad, que se puede encontrar en toda su obra, lo cual denota una caracterización única, una marca personal, algo que buscan muchos de los artistas hoy en día, con tal de distanciarse de las creaciones más clásicas, con el objetivo de obtener atención y que su obra tenga esa originalidad tan necesaria en muchas ocasiones.

Unas semanas atrás, participó en el Festival Internacional de Grabado para nuevos talentos en Bilbao, al ser seleccionada para exponer sus obras. “Siempre sorprende hacer exposiciones colectivas”, afirma, ya que “siempre valoras los trabajos de los demás”, que en muchas ocasiones sirven como inspiración, a pesar de que cada uno “tiene su línea de trabajo reconocible” con técnicas y piezas “muy diferentes”. Siempre las exposiciones de este ámbito, tal y como relata, ayudan a conocer a más artistas y nuevas formas de trabajo. Estos trabajos quedan atrás en ‘Espacios cósmicos en construcción y otros lugares habitados’, la muestra que ha expuesto durante su visita a Cuenca, en la que ha pretendido crear en cada dibujo “pequeños espacios”, en atención hacia las dimensiones en blanco, para crear mundos y seres flotantes que están “como en un sueño”. Cada uno es un pequeño universo con sus particulares habitantes, en el lugar común de la sala. Así, el público se introduce en ese universo paralelo, o como ella dice “su mundo”, compuesto por figuras flotantes, dibujos, piezas reutilizadas e instalaciones.

Estela Miguel es de Villarta, una pequeña localidad conquense, la cual supone en buena medida una influencia en sus obras, al ser un emplazamiento rural, que se aleja del ruido de la ciudad y de las formas urbanas. Hasta los dieciocho años ha estado “conectada” al campo, aunque considera que las cosas que se tienen en la ciudad “no las tienes en tu pueblo”. La marca personal, la caracterización de las obras para que sean fácilmente reconocibles, está muy presente en la obra de esta artista, que empezó su afición al arte con los tejidos, hasta el momento en que “te das cuenta de tu estilo y tu forma de hacer las cosas”, a pesar de que hace cosas muy diferentes. Esa marca personal para ella no es ningún problema, como comenta, ya que prefiere hacer sus obras sin caer a pensar la facilidad o no de que sean reconocibles.

La libertad en el momento de creación y elaboración es un factor clave, ya que todo sale de una manera más natural, al tener en cuenta que el trabajo se dirige “hacia donde tú quieras”. Ello está presente en escalas y formas, ya que no es fácil saber y caracterizar cada forma y cada elemento. También para Estela recobra importancia eliminar los límites entre “papel y pared” en los dibujos, que son la base de su trabajo en el que los bordes cobran tanta importancia como el propio contenido, en concordancia con la naturalidad y la libre disposición de los objetos. El interés por los pequeños espacios y la evasión, con la relevancia de las figuras suspendidas que realiza “para mostrar naturalidad” son algunos de los ámbitos más importantes de su obra.

Marcas personales, elementos flotantes y características aparte, hay un momento en el que se debe poner los pies en el suelo, a la hora de hablar sobre la situación actual de la profesión artística, como cualquier otra. Dedicarse al arte es complicado, y ella no lo oculta. “Muchas veces tampoco quieren apostar por gente joven”, ya que prefieren mojarse por artistas con cierto prestigio, para que exista una garantía de asistencia a una exposición. Esta es la realidad que tiene presente la artista, que reafirma sus gustos en trabajar “directamente en la naturaleza”, lo cual es muy difícil ya que se necesitan “las infraestructuras adecuadas”.

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