Samuel Nacar: “La multiculturalidad siempre engrandece a un país y ayuda a que las culturas sean más ricas”

Hoy nos adentramos en el mundo del fotoperiodismo para conocer a Samuel Nacar, de 24 años y antiguo alumno de la Facultad de Periodismo de Cuenca. En 2016 Samuel se estableció en la isla griega de Lesbos durante seis meses para vivir de cerca la situación de los refugiados, realizar un reportaje fotográfico y, sobre todo, para ayudar con el voluntariado. El pasado 31 de enero, con motivo de este viaje, inauguró en el hall de la Facultad de Periodismo la exposición fotográfica Migración y alevosía. En esta entrevista hablaremos de su experiencia como voluntario, de la situación del fotoperiodismo actual, así como sus años universitarios por la ciudad conquense.

P-Hola, Samuel. Has estudiado la carrera de Periodismo pero, ¿en qué momento decidiste centrar tu trabajo en la fotografía y dejar de lado los medios convencionales?

-Comencé el año pasado. La fotografía viene por una cuestión de venta. El texto en castellano está bastante muerto y lo bueno que tiene la fotografía es que puedes venderlo internacionalmente. Es mucho más fácil de presentar que un texto, ya que un texto cuando lo presentas depende de tus credenciales y te van a dar credibilidad o no, en cambio, la foto la juzgas como lo que hay en ella y no por la persona que la realiza. La fotografía, aparte de que se vende mejor, te obliga a estar ahí.

P-¿Qué te motivó a desplazarte a Lesbos?

-Hice otros viajes atrás, el primero fue a Melilla y empezó a aparecer todo lo de Hungría y demás en Agosto del 2015 y Lesbos parecía una buena opción para empezar. Tenía dinero ahorrado y me apetecía hacer algo, así que me desplacé a Lesbos para ver si podía hacer algún reportaje u otra cosa. Cuando llegué estuve tres o cuatro días trabajando y no conseguía vender nada, y me dije: “Basta ya de hacer fotos, porque aquí lo que toca es currar”. Había muy pocos voluntarios y con un grupo de personas que conocí allí nos pusimos a trabajar de voluntarios y nos pasamos en Lesbos casi seis meses. Hicimos cosas muy buenas. Cubrimos toda la mitad de la zona de la costa norte que por aquel entonces era donde llegaban todos los barcos e hicimos una torre de vigilancia, cosas que yo jamás pensaba que podría hacer. Lo hicimos por necesidad y además engancha mucho porque está pasando delante de ti, es historia y hay adrenalina.

P-Por lo que he leído, conociste algunas de las historias de los refugiados de primera mano. ¿Qué es lo que se siente al tratar con personas que luchan por encontrar una vida mejor?

-Se siente mucha vergüenza de Europa. Además, es bastante molesto ver cómo las sociedades europeas actuales son tan estúpidas y no entienden el valor de la multiculturalidad, de esa gente que viene a crear una Europa mejor, que es cierto de que tienen otros modos y estilos de vida, pero eso siempre engrandece a un país, a la crítica, a la confrontación de ideas y ayuda a que las culturas sean más ricas. Europa está regida por ignorantes que no entienden el valor de la multiculturalidad, de diferentes razas y culturas viviendo juntas. Me parece una barbarie que a los refugiados que vienen en condiciones malas se les trate como animales.

P-¿Volverás al mundo del voluntariado?

-Nunca se sabe. El mundo del voluntariado está muy bien pero durante un tiempo. Yo ahora mismo estoy intentando centrarme en la fotografía, aunque eso no quita que te toque ayudar, ya que siempre hay días sueltos en los que puedes colaborar, dar botellas de agua, etc.

P-En cuanto al reciente presidente de los EEUU, Donald Trump, ¿qué opinas sobre su polémica política de inmigración?

-Es un ataque a todo lo que se ha construido de las sociedades tanto americana como europea y es un ataque directo a tanto la democracia como a la globalización. Llevamos casi 60 años intentando construir un mundo multicultural y aunque sea por razones económicas se ha permitido que todas las razas estén un poco más unidas. Este hombre se lo va a cargar todo. Da mucho miedo y parece que la gente no se da cuenta del nivel de violencia que se está llegando aunque sea verbal. Del hecho del que el presidente de EEUU tenga una moral tan corrupta y que sea racista y machista a la vez, implica que sus votantes den por hecho que esos razonamientos se conviertan en algo normal.

P-Retornando al tema de la fotografía, ¿crees que el fotoperiodismo está infravalorado?

-Sí, sobre todo en España. A nivel internacional no está tan infravalorado, pero a nivel español es una vergüenza porque te ofrecen un reportaje de quince fotos y 1500 palabras por 70€. Una foto debería valer 50€. Las portadas de periódicos como La Vanguardia, El País, etc., no pagan más de 15-20€. Por una portada deberían pagarte 100€. Tenemos a muchos fotoperiodistas españoles muy buenos y se les trata como si fueran parias, no verás a ninguno publicar en España.

P-¿Cuáles crees que son las cualidades o habilidades necesarias para convertirse en un buen fotoperiodista?

-Se necesita ojo, mucha paciencia, idiomas y don de gentes. Se necesita hablar e interactuar con la gente que vas a fotografiar, estar cerca de lo que está pasando. Cuanto más cerca, mejor será la foto o más valor tendrá. Además, es importante permanecer en el sitio. Por ejemplo, cuando he ido a alguna manifestación, me he quedado hasta el final, no como hacen otros fotoperiodistas que hacen cuatro fotos y ya tienen para la agencia. Yo me quedo hasta que acabe porque también hay que centrarse en el “¿y qué pasó después?”, que muchos no lo tienen en cuenta.

P-¿Se pasa mal fotografiando casos como el de los refugiados?

-La verdad es que cuando bajan del barco algunos llegan asustados pero otros muy felices. No están muy atentos a que los fotografiemos porque ellos también se hacen fotos, selfies, para mandárselas a sus familiares y que vean que están a salvo, llorando de alegría por conseguir su destino. Fue muy bonito y todos los voluntarios con los brazos abiertos diciéndoles que sí, que son bienvenidos aquí y nada más llegar van a tener a gente que le esté dando agua y comida. Es cierto que la fotografía en Lesbos fue dura pero es necesaria y aunque te impacte que te estén echando fotos, tu historia es importante para contar otras miles, es necesario que se haga.

P-¿Y hace falta más implicación por parte de voluntarios o de determinadas ONGs?

-Lo que se necesita es compromiso político. El voluntariado ahora mismo en Grecia lo que está haciendo es tapar una hemorragia que debería estar sangrando para ver si los políticos reaccionan, ya que el voluntariado está realizando el trabajo que no hace Europa y esta a la vez está contenta porque así no tiene que gastar miles de millones en los campos. Al fin y al cabo, las ONGs son un negocio y eso hay que tenerlo claro. Quiero apuntar que una determinada, ACNUR, es una hija de puta y que por favor, no le deis dinero a esa ONG, porque se aprovecha en beneficio propio de mala manera de lo que obtiene de gente buena y caritativa.

P-Hablemos de tu paso por la Facultad de Periodismo de Cuenca. ¿Sigues manteniendo contacto con profesores o con tus antiguos compañeros? ¿Qué destacarías de esos años?

-Con algunos de ellos sigo teniendo contacto. Es más, yo me gradué el año pasado aunque fuera de la primera promoción. En Cuenca lo que hay es mucho tiempo, para formarse, leer, escribir, pensar, que en otras ciudades como Madrid o Barcelona te pierdes entre los metros, las salidas, etc. Yo valoro mucho el tiempo que tuve para pensar y formarme.

P-La mayoría de estudiantes sabemos que al acabar la carrera no se encuentra trabajo rápidamente. ¿Algún consejo para aquellos alumnos que vayan a finalizar cuarto curso?

-Yo estuve de prácticas en varios sitios, pero me pagaban muy poco. Mi consejo es salir, trabajar fuera, aprender inglés y cuando creáis que estéis preparados, empezar a moverse, a hacer cosas, tanto en España como fuera de España. El periodismo es un mundo que se mueve más por la pasión que por el dinero. Si alguien ha venido a hacerse rico con el periodismo se ha equivocado, ya que se tarda mucho en pagarte todos los gastos completos y no te puedes permitir lujos. Cada uno tiene que hacer su camino y entender por qué procesos ha de pasar.

P-Por último, ¿qué planes o proyectos te esperan en el futuro?

-Estoy a la espera de que pase algo. Estoy haciendo un par de cursos e intentando ganar un poco de dinero para poder seguir viajando, y ahí seguimos, poco a poco.

Que tengas mucha suerte, Samuel, muchas gracias.

-Nada, gracias a ti.

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