De tú a tú. Día de la Mujer

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Los artistas durante la mesa redonda. Foto: Javier Tébar

 

Hoy, 8 de Marzo en los telediarios, en las portadas de los periódicos, en las tertulias que saben a café… habrá muchas bocas que se llenen a costa de la palabra IGUALDAD. Todos nos echaremos las manos a la cabeza, entre risas, rememorando ese decálogo retrógrado de la ‘Guía de la buena esposa’ durante el franquismo. Y se hará un chiste ¡eh, de broma!: -¿cómo dar más libertad a una mujer? Ampliándole la cocina. Ja ja. La realidad es esta: en la mayoría de los hogares (he dicho mayoría) será una mujer la que recoja las tazas después de la agradable y cachonda tertulia. Y será entonces, entre el sonido de la cubertería, cuando se hablará de la acción de las Femen, esas cuatro tías que entraron en el Congreso en tetas; las feministas, las radicales esas.

Y entonces todo quedará ahí: “¡cuanto hemos avanzado! ¿Qué coño quieren las pesadas radicales? Se han quedado ancladas en el machismo del franquismo, que ya pasó… ¡Joder! Tenemos esa maravillosísima Ley Orgánica 3/2007 que habla de la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres”. Fíjate que ese chiste de la igualdad efectiva sí que me hace gracia. Señoras y señores diputados se les olvidó contemplar lo de la brecha salarial, lo de que igualdad implica que un 50% de los altos cargos estén ocupados por mujeres, lo de que un 90% de las mujeres pide la reducción de jornada porque es la que sigue llevando la logística del hogar.

Por suerte, este miércoles compartí la tarde con un grupo de personas que sí se paran, en compensación con la justicia, a darle vueltas a estas cuestiones. Apunte: ninguno apareció en tetas. Tuve la suerte de navegar entre las obras de 12 artistas, que a lo mejor no entienden tanto de leyes, pero sí de colonizar las retinas. Me encontré de frente el molde de un vientre en cuyo interior se proyectaba la imagen de una ecografía acompasada por latidos constantes. Las medidas del vientre eran de un hombre, no de una mujer y la obra era de Manuel. Miguel Ángel presentaba un enorme acrílico en el que proyectaba, como confesó, vivencias personales; un hombre abrazaba a una mujer prometiendo que sus maltratos no se iban a repetir, pero las cifras hablan y el artista ya dejaba a nuestra elección decidir si esa mujer abandonaría a ese hombre. En las diez restantes pudimos ver cremalleras, caretas que enmascaraban el rol que se asigna a los géneros, la rabia traducida a través de un vídeo en el que una de las jóvenes artistas se cortaba decidida el pelo y sus mechones caían…

No podemos ignorar la evolución que la mujer ha experimentado en la sociedad. Lo pudimos escuchar esa misma tarde de la mano de los Beatles, las letras de sus canciones fue la senda por la que caminamos. Del ‘Corre por tu vida nena’ al ‘Todo lo que necesitas es amor’ ¿coincidencia con una época hippie? Al fin y al cabo un considerable cambio. Pero los artistas en potencia que habían dejado constancia de su obra esa tarde nos estaban advirtiendo algo, no es que no quisieran celebrar las conquistas logradas, sino que querían visibilizar algo invisible. Nos hablaban de un timo, de una ceguera social: de una igualdad teórica, pero no real. Esa supuesta igualdad que choca de frente con los números que rezan las estadísticas -te reto a volver a leer el segundo párrafo y dedicar la tarde googleando y buscando datos.

Entrevista a algunos de los artistas delante de sus obras. Foto: Javier Tébar
Entrevista a algunos de los artistas delante de sus obras. Foto: Javier Tébar

Del lenguaje cotidiano “esto es un coñazo”, “eres un hijo de puta”; los carteles de los baños en los que el icono de la mujer viene acompañado de la imagen del cambiador del bebé mientras que el de hombres no; de las entradas a las discotecas en las que ellos pagan y nosotras no… Probablemente cosas que pueden resultarte hasta tontas. Pero simplemente es el reflejo de la perpetuación de los roles de género, de un machismo estructural, institucionalizado. De una china que te roza solo cuando observas y no solo te dedicas a mirar. De esos micromachismos que vamos recolectando en el día a día; del ‘micro’ que no es insignificante, sino que pasa desapercibido. Y de un sistema social que, al final, no solo margina a la mujer sino también al hombre que se le excluye de ciertas tareas ‘sólo propias de la mujer’.

No me puedo atribuir los méritos de todas estas reflexiones, son las que entre todos fuimos construyendo; estudiantes de Cuenca, Carolina del Norte, Italia, Puebla (México), profesoras de la UCLM, asistentes al evento… Y eso es lo que tiene el feminismo, una relación de tú a tú. Una realidad de la que no te das cuenta hasta que te la cuentan. Y este 8 de Marzo puedo decir orgullosa que me he dado cuenta y soy transmisora para que otra persona, como yo, lea estos párrafos y sienta un ‘click’ inevitable; ese que sentimos todos. Me quedo con una declaración de un colectivo feminista, Magdalena de Mujeres Públicas me dijo una vez, “el feminismo aspira a no existir”. Efectivamente, no hemos venido para quedarnos; pero sí para desmitificar roles y estereotipos, para romper de un puñetazo ese techo de cristal que no nos permite acceder a los puestos altos y barrer los añicos.

 

Más sobre las actividades realizadas el Día de la Mujer de 2015
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