De paseo por Madrid

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Demos un garbeo por Madrid, por la Gran Vía exactamente, ¿os imagináis lo que esta larga calle guarda en su pasado? Desde principios del siglo XX hasta mediados del mismo los casi dos kilómetros de vía estaban atestados de templos al culto, el culto a los artístico, al teatro. Jacinto Guerrero, el zarzuelista español más importante del último siglo, regentó el teatro Apolo de manera asidua para dejar al mundo de la farándula boquiabierto, ya lo dijo en una entrevista a Radio Nacional de España: “Voy a decir lo que no dice nadie”.

Miguel Verdú, arquitecto especializado en edificación teatral, ha participado en numerosos proyectos y también en asesoramiento. También ejerce como docente. De un lugar para otro de Madrid, de la Gran Vía, de teatro en teatro, del Apolo al Coliseum. Cómo triunfó el teatro Apolo a finales de 1880. De estilo canónico y ordenado y vestíbulo de carruajes en los años veinte. Variación de los arcos. Teatro. Revista Madrileña. Escepticismo del pueblo.

Incendio del teatro Valedades donde se representó La Revoltosa y Francisquita. Aparición del maestro Guerrero que llevó sus zarzuelas al Apolo en 1915. Gran Vía llevó un importante lavado de cara o reajuste (como prefieran llamarlo). Entre 1910 y 1954 se inició una obra costosa a lo largo de esta calle. Demolición de numerosos edificios con lo que aparte de ser costosa también era difícil. Encuadrada en tres tramos donde el teatro y las salas de proyección de cine eran protagonistas. El primer tramo se sitúa en lo que era la antigua Avenida del Conde de Peñalver. Con el emblemático edificio haciendo esquina. Metrópolis. Justo al lado del edificio Grassy, donde se encuentra, como orgulloso tomellosero que soy, una de las obras célebres del pintor Antonio López, La Gran Vía.  El segundo tramo, donde se ubica el edificio de Telefónica, filial de la AITT americana, antigua Avenida de Pi y Margall.

La Gran Vía es un híbrido entre lo americano y lo barroco, una mezcla de estilos que hacen de ella uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de las siete estrellas.     Escepticismo con influencia francesa. Una antítesis entre lo viejo y lo nuevo, la modernidad y los detalles heredados por el paso del tiempo. Puedes observar el edificio Metrópolis o Grassy junto a un Bershka o un Primark, ¿por qué no? Eso es lo que hace de Madrid una ciudad puntera a nivel mundial, su contraste.

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Desde los años veinte hasta mediados del cincuenta, quince teatros y cines. Con una amplia oferta cinematográfica en aquella época, sin comparación a la de esta. Entonces el atractivo era mayor. El uso de los teatros era exclusivo. Por desgracia el primero en ser demolido es el teatro Apolo en 1929. El arquitecto Miguel Verdú hacía una comparación muy acertada entre los teatros españoles de los años veinte y el auditorio Chicago Building. Este edificio americano abandonó la estética italiana. De gran bagaje y en una mezcolanza de estilos sin precedente. Se utiliza por primera vez el anfiteatro, muy usado para óperas. Entonces las ‘box office’ o taquillas eran la mayor fuente de ingresos. Tenía platea escalonada por lo que la calidad acústica era ínfima. Los cines del propio Chicago y Berlín siguen el prototipo de esos edificios enormes y muy decorados. Comienzos de siglo XX, se busca más acercamiento a la modernidad, con cajas de escena y palcos.

Volvemos a la capital. En el año 24 se edifica el teatro Fontalba, que treinta años más tarde sería demolido. Edificación asignada a Teodoro y a su suegro José López Sallaberry, en la que construyeron sobre la caja de escena y se adentraron en la influencia italiana. En 1926 aparece el Palacio de la Música, escaleras abajo, en su sótano se celebran innumerables fiestas. Una construcción académica y bien compuesta destinada especialmente a la música. Con un ábside acústico, como teatro no tiene mucha superficie. En el han actuado la orquesta Lasalle y la orquesta Nacional de España. En 2008 Caja Madrid lo compra y la crisis bancaria afecta a la cultura teatral y a este teatro en concreto. En el mismo año aparece el cine Callao el cual se sigue utilizando. Importancia de sus pantallas digitales.

Aparece el Teatro Avenida, el Palacio de la Prensa que utiliza por primera vez ladrillo visto. No para el espectáculo y el ocio en la Gran Vía. Aparecen entre los años 30 y 40 el cine Rialto, Capitol (con forma de transatlántico que parece surcar la vía madrileña) y el cine Gran Vía, de estilo neoclásico asociado a la tradición española.

Del teatro Lope de Vega, pasamos al edificio Coliseum. Coliseo que vió como se representaron las obras de Jacinto Guerrero, emprendedor e incansable. En este edificio se interpretaron y comenzaron los números bomba de Guerrero. Revista ‘Cortijos y rascacielos’. Edificación inmersa, tal y como reproduce el arquitecto Miguel Verdú, en un flujo creativo y futurista. La fachada principal mostraba sinceridad en su estructura, foyer con elementos integrado donde más tarde, serviría como capilla ardiente de Jacinto Guerrero. Era anterior al teatro Capitol, se amplió y se decidió hacer teatro musical. Se cerró por la crisis de la SGAE.

Hasta aquí el paseo guiado por Gran Vía de la mano de Miguel Verdú. De una punta a otra de la Gran Vía pasando por los tres tramos históricos de esta calle. Tradición y cultura aunadas en teatros y cines. Ocio e historia. Madrid. Vista desde los ojos de Miguel Verdú.

Texto de José Ramón Gutiérrez Ruiz y fotografía de Alex Basha.

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