Cuenca (In) accesible

Una provincia que conforma parte de uno los rincones más hermosos de Europa; es Cuenca, una ciudad llena de historia y lugares que ver dentro de la comunidad autónoma de Castilla – La Mancha. Donde decir adiós al móvil, al portátil y a las redes sociales es un ejercicio fácil que sus alegres habitantes como entusiastas visitantes llevan a cabo al explorar y disfrutar de los remotos escondites, como los atractivos turísticos más conocidos de esta localidad como lo son la Plaza Mayor, la Catedral de Cuenca, las Casas Colgadas, el puente de San Pablo, el Castillo, y sus calles empedradas.

Los cuales conforman parte del Casco Antiguo de Cuenca, el cual ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1966, por su riqueza monumental que se distingue por la armonía entre naturaleza y urbanización; que en esta localidad con un trazado medieval se asienta entre característicos bordes rocosos como los hoces de los ríos Júcar y Huecar. Sin embargo, actualmente este grandioso lugar presenta una problemática debido a su dificultad de accesibilidad en los espacios públicos urbanos a causa de la topografía accidentada donde se cimentaron estos edificios; generando que no sea factible acceder a estos sitios, como consecuencia de vías intercomunicadas al igual que interrelacionadas con sus contenidos.

Motivo por el cual la Junta de Comunidades en conjunto con el Colegio Oficial de Arquitectos de Cuenca, ha inaugurado en la sala del Museo de Cuenca situada en Princesa Zaida, la exposición ¨Cuenca [In] accesible por naturaleza¨, como punto de partida de un proceso en el que, a través de la participación de colectivos e instituciones, se quiere dar una respuesta a los problemas de accesibilidad del Casco Antiguo de Cuenca.

Donde miembros como son Juan José Pons Izquierdo – Investigador de la Universidad de Navarra, Javier Barrado Gonzalo – Director General de Planificación Territorial y Sostenibilidad, Damaso Matarranz López – Asesor y jefe de planeamiento, Jaime Aranda Regules – Representante de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de Cuenca , Miguel Ángel Redondo Soria –  Presidente del Colegio de Arquitectos, Carmen Mota Utanda – Coordinadora del Observatorio Urbano de Cuenca; han argumentado ante a los espectadores la necesidad de evaluar la óptica de buscar una manera de construir un futuro mejor que proporcione  y demuestre que la ciudad de Cuenca es uno de los máximos exponentes de la inteligencia humana en cuestión de calidad de vida como identidad, debido a que es una ciudad reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Motivo por el cual es que el proyecto plantea una solución positiva que integre la implementación de una movilidad vertical que se compondría desde funiculares subterráneos a elevadores; que respeten los elementos fundamentales del entorno cultural y natural, una ordenación territorial y urbanística con valores que enriquezcan y mantengan la accesibilidad del Casco Histórico.

Por ello es que decimos que este plan sería un gran incentivo para que se generen nuevos proyectos o planes que resalten la importancia, belleza, actividad económica como turística de este espacio histórico; al igual que brinden una accesibilidad universal y diseño para todos, logrando que cualquier persona, con independencia de su capacidad o discapacidad, pueda acceder a una vía o un espacio público urbano, integrarse en él y comunicarse e interrelacionarse con sus contenidos. Siendo la accesibilidad es una cualidad del medio, que en las situaciones relacionadas con las capacidades físicas, sensoriales o cognitivas se tenga presente siempre desde un enfoque de globalidad, con el fin de satisfacer las expectativas y necesidades del conjunto de ciudadanos, sin que nadie pueda sentirse discriminado o desintegrado por no poder utilizar este espacio en condiciones de igualdad.

Debido a que la movilidad en el entorno urbano, así como su percepción y comprensión pueden resultar complicadas para todos en cierto punto de física, psíquico o sensorial; existiendo de obstáculos que obligan al peatón a modificar sus recorridos, en muchos casos poniendo en juego su seguridad, situaciones que se agravan aún más si ese peatón presenta alguna discapacidad.

Lo que con lleva que en el presente como en el futuro el usuario evite asistir a estos sitios, y pierda cierta esencia de identidad con su entorno.

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