Escribir para desbloquear la creatividad

Cristina Serrano es una mujer literaria, una mujer que vive por y para la literatura. Y no nos referimos a nada abstracto. Ella ha conseguido algo que parece imposible, “vivir de las letras” a través de Un Cuarto Propio, librería y algo más, una empresa que, como ella misma dice, es un espacio para crear, un lugar donde la gente tenga tiempo para desarrollarse.

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Taller de ´Creatividadl literaria` en Cuenca, al fondo Cristina Serrano/ Fuente: Judith Ferreras

Su peculiar forma de dedicarse a mantener una librería rompe los esquemas tradicionales. En 2009 estrenó sede física en Ciudad Real, pero, tras echar el cierre de aquel local, su aventura no acabó en un triste game over, sino que supo aportar creatividad a ese problema y expandirse. De hecho, el no tener un local le dió más flexibilidad, lo que le posibilitó “organizar más eventos y talleres culturales”, como nos contaba en La cueva del río en 2012, y convirtió esa libertad de movimiento en uno de sus principales sellos de identidad.

Este pasado fin de semana ha vuelto a Cuenca una vez más, esta vez para volver a ofrecer el taller de creatividad literaria en la UCLM que ella misma imparte. Con este taller pretende que la gente se dé cuenta de que todos podemos ser creativos: para vestirse, para cocinar, para llegar a fin de mes… Cristina dice que “la creatividad es como un músculo del que te das cuenta de que existe cuando empiezas a ejercitarlo” y propone su entrenamiento como la mejor medida para vencer cualquier adversidad, como cerrar el local de tu negocio.

“La creatividad es como un músculo del que te das cuenta de que existe cuando empiezas a ejercitarlo”

 

Pero, un taller de creatividad literaria sólo sirve a los escritores, ¿no? Cristina dice que no, ya que el objetivo del taller es “desbloquear la creatividad que cada uno tiene”. Como ella misma nos cuenta, “la escritura se puede aplicar para organizar lo que tienes que hacer en un día, para saber lo que le quieres contar a alguien y que no sabes cómo decirlo” y asegura que ejercitarla mediante la escritura ayuda a mejorar las capacidades creadoras que cada uno tiene, aunque reconoce que cada uno puede encontrar otras formas de entrenar la creatividad, como la cocina, la educación, la música…

Por otro lado, también puede usarse la creatividad, en este caso la literaria, como vía de escape, como una forma de desahogo. Todos tenemos ´ralladas` por miles de problemas y ella defiende que escribir te ayuda a desahogarte: “todo lo que salga de ti va a reflejar tu vida” y “tener más imaginación te va ayudar a vivir mejor”.

Cristina realiza este taller de forma más prolongada en Ciudad Real, sin embargo, el pasado fin de semana en Cuenca lo adaptó al tiempo reducido del que dispuso. El taller consistió en practicar ejercicios para desbloquear la creatividad con juegos como “me gusta/no me gusta”, en el que los participantes tuvieron que escribir pequeños relatos, espontáneos y, por ello, improvisados, sobre sus gustos personales. Este ejercicio y otros trucos para destapar la creatividad que enseñó a los asistentes al taller, sirve para empezar a calentar el músculo creativo, como la bicicleta en el gimnasio.

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Participante de la última edición del taller ´Creatividad Literaria`/ Fuente: Judith Ferreras

Ha colaborado 3 veces con la universidad en Cuenca, en Albacete y Toledo una vez y en Ciudad Real en diferentes ocasiones. Ésta vez ha tenido 9 alumnos en el curso, “un buen grupo”, nos decía. Sin embargo, éste mismo curso lo ha llegado a impartir en forma de clases particulares. Nos cuenta el caso de una cantautora mexicana que se interesó desde el otro lado del charco por su curso y que vino hasta Ciudad Real para poner en práctica con Cristina esos ejercicios para desbloquear su creatividad y escribir canciones.

También nos habló de otros casos de personas a las que les ayudó su taller. Una chica hizo un guión para una obra de teatro pequeñita nacido de uno de los ejercicios que le propuso Cristina. Otra alumna, Alicia Noci, llegó a ser finalista de un certamen literario contra la violencia de género organizado por la Fundación Mujeres en el que Cristina fue jurado. Pero no sólo sirve a escritores. Otra alumna, en este caso una madre, usó lo que aprendió en el taller para contarle cuentos a sus hijos. Además, Cristina tiene “gente jubilada que ahora vuelve a escribir”.

En otras ocasiones, como en uno de los últimos cursos que ha terminado de impartir, todos los alumnos han formado un grupo y quedan entre ellos para seguir experimentando con las palabras.

Vivir de la cultura: difícil, pero posible

“Los economistas decían que no hay que guardar todos los huevos en la misma cesta; y hoy un negocio ya no es estático. Tienes que fomentar que la gente lea organizando clubes de lectura, trayendo a escritores….” En este sentido está enfocada la filosofía que le ha llevado a no abandonar su ´cabezonería` por fomentar la literatura. Si no puede vivir de vender libros, pues decide aplicar la creatividad y aportar algo útil a los demás desde su trabajo con los libros y con las personas.

La vocación le viene desde que era pequeñita: “recuerdo una libreta que tenía de pequeña en la que le escribía poemas a las nubes. Los libros también me encantaban cuando era niña. Me gustaba tocarlos y verlos”. Esa vocación innata, de poeta de lo inalcanzable, fue la base principal para su auto-formación. Auto-formación porque como ella nos cuenta, toda su experiencia la ha recopilado, además de los distintos cursos a los que ha asistido, de sus propios experimentos; redactando poco a poco y con el paso de los años su propio temario: “veo los talleres como un laboratorio, como si las palabras fueran nuestra materia prima y nosotros jugáramos con ellas. Además, en una época en la que no hay trabajo, te puedes inventar el tuyo propio”, basándote en satisfacer una necesidad que tengan las personas, como desbloquear la creatividad.

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Participantes último taller de ´Creatividad Literaria`/ Fuente: Judith Ferreras

“Hay que hacer lo que a uno le guste porque uno hace bien lo que le gusta hacer. Si me ponen a vender tornillos no tengo ni idea”, por eso, una vez conocida la propia vocación, lo mejor será luchar por ella, tal como Cristina demuestra con su proyecto, “aunque todo tiene sus efectos secundarios”. Reconoce que hay cosas que no le gustan “como la contabilidad, pero si lo haces por algo que te gusta te cuesta menos”.

Todas las adversidades se vuelven trámites si tienes clara tu vocación y tu objetivo en la vida. Como ella misma dice, “cerré mi sede física y eso me ha ampliado las posibilidades”. Y añade, como si fuera una de esas citas para enmarcar, que “enfadarse puede empujarte a reaccionar, pero estar en constante amargura de qué mal me va no sirve para nada”.

Tras la realización de este taller, los alumnos también decidieron crear un grupo de escritores para juntarse al menos una vez al mes y crear literatura de forma colectiva. Iremos informando de la evolución de éste grupo de escritores nacido en Cuenca.

Fotografía de Judith Ferreras

1 Comment

  1. Teresa says: Responder

    Me gustaría asistir alguna vez a esas reuniones mensuales. Soy autora del libro de relatos “Como si fuera la última vez” en venta en librerías de Cuenca y Madrid.
    Gracias

    Teresa. Pacheco Iniesta

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