‘Ya no quedan junglas adonde regresar’: Vis a vis con Carlos Augusto Casas

El pasado 20 de abril el periodista y escritor Carlos Augusto Casas acudió al salón de actos de la Biblioteca Municipal de Cuenca para charlar con sus asistentes sobre su premiada novela ‘Ya no quedan junglas adonde regresar’. “Un anciano solitario entabla amistad con una prostituta, pero cuando está es brutalmente asesinada decide planear la muerte de los cuatro abogados sospechosos, harto de que la vida le arrebate todo lo que ama. Es una historia que reposa en tres ejes: el amor, la violencia y la venganza”. Así comienza la novela que marcó este “vis a vis”, parte del 6º Encuentro de Novela Criminal Las Casas Ahorcadas.

Lo primero que Carlos Augusto quiso destacar fue el tiempo que llevaba pensando en escribir una obra. El autor recalcó que su profesión de periodista e investigador nunca le habían permitido tener suficiente tiempo para escribir literatura, pues “aunque llevaba dándole vueltas muchos años, es muy difícil sacar tiempo, el periodismo te absorbe”. Sin embargo, el embarazo de su mujer le permitió cogerse la baja y escribir el libro en poco más de tres meses: “aunque ya la tenía pensada desde hace mucho nunca había dispuesto de tanto tiempo libre”. Se sintió nostálgico al recordar las largas noches que pasó escribiendo mientras cuidaba de sus hijos en sus rodillas.

Los asistentes de la sala se mostraron sorprendidos al descubrir que la idea inicial del libro se basaba en hechos reales. Casas contó a los lectores que los personajes principales ya los tenía muy definidos, pero no terminaba “de encontrar el hilo conductor que los uniera”. Una mañana, en uno de sus continuos viajes al trabajo por la Gran Vía de Madrid, visualizó gente de la tercera edad con alguna “prostituta madrugadora”. Aunque este hecho solía ser frecuente, decidió hablar con una de ellas y descubrió que muchos de estos clientes de la tercera edad “no buscaban sexo, sino alguien con quien hablar”. Reconocía como ante aquellas declaraciones su rostró se iluminó; por fin había encontrado el nexo de unión del libro.

El escritor asegura que su obra posee diferencias con las típicas novelas negras porque, al no tener ninguna editorial detrás, pudo “escribir la historia de la forma que creyese mejor conveniente”. Uno de sus mayores retos era intentar poner a los lectores en la piel de un señor de 72 años, ya que la novela negra “debe ser verosímil y creíble”. La descripción de la vejez y la evolución del personaje a base de violencia y venganza eran temas controvertidos y no sabía si iban a gustar a mucha gente, pero se mostró satisfecho al recordar los mensajes de felicitación por parte de sus lectores: “recibir mensajes de gente diciendo que se ha sentido identificada me hacía sentir que había hecho bien mi trabajo, había logrado captar bien la esencia de los personajes”.

Ante la crítica de algunos espectadores sobre la violencia gratuita del libro, el autor se defendía argumentando que no se trataba de una historia sobre “un asesino en serie, que mata sin escrúpulos”, sino de un señor de 72 años que pierde “a la única amiga que le quedaba, una prostituta, y busca venganza”. Decidió describir tan gráficamente las escenas sangrientas por este motivo, porque “es un señor mayor al que le cuesta matar, debía reflejar su sufrimiento”. Si tuviera que definir de alguna manera las escenas, argumentaba que lo haría como “violencia explícita”, pero en ningún caso “gratuita”. La obra también cuenta con una gran cantidad de humor negro y bromas macabras que han gustado entre los lectores. Casas se mostraba alegre al conocer que se ha entendido facilmente este tipo de humor y no se ha tomado como “una cuestión de mal gusto”.

La mayoría de lectores aplaudió la gran crítica social que caracteriza a la novela al tratar temas como la esclavitud sexual, la soledad, el asesinato y la venganza; también han aplaudido los sorprendentes diálogos. El ponente cree que la mayoría de escritores españoles usan en sus novelas “demasiadas descripciones que ralentizar el ritmo y resulta insoportable”. Por esta razón, al crear su novela buscaba un gran ritmo mediante los diálogos que no hiciera nunca decaer la atención del lector: “nadie que la haya leído me ha dicho que le ha durado más de 2 días”.

Casas quiso finalizar la conferencia destacando su gran influencia y admiración por él norteamericano George Higgins, pues sus libros “escritos prácticamente solo con diálogos son una locura” y le sirvieron como inspiración a la hora de crear su obra. El autor espera que el realizar esta “novela negra atípica” le haya servido para contar “una historia de venganza, intensa, con ritmo y crítica social con interés”.

Texto de Ricardo Guijarro González. Fotografía de Ricardo Guijarro González para #makinguclm

Todas nuestras crónicas del VI Encuentro de Novela Criminal Las Casas Ahorcadas:

 

Deja un comentario