Babylon Festival sorprende con un punk rock-hardcore al más puro estilo

Punk rock, punk rock, this is Cuenca. Así se ha presentado el tercer Babylon Festival. Un sábado 16 de junio que se quedará grabado en nuestras memorias por ese cóctel explosivo: temperaturas de noche tropical y punk salvaje al estilo “me cago en dios”. La prueba de fuego se presentaba este año con Uzak, Parabellum, La Fuga, El Canijo de Jerez, La Regadera y Sambas Colgadas. Se decidiría por fin si el festival se consolidaba y se convertía en marca de la región. Había muchas expectativas puestas en esta tercera edición, unas expectativas que se han cumplido. El pasado sábado nuestra plaza de toros habló en un idioma que solo el punk rock comprende.

Eran las 19:30 y ya se escuchaba el rumor de la batucada de Sambas Colgadas. Era el pistoletazo de salida. En ese momento la plaza solo acogía a la administración, a los grupos que ensayaban y los pocos fotógrafos que se afanaban junto a la barra; el calor demanda cerveza y rock. Media hora después sonaba un Uzak familiar que también hizo subir a algunos miembros de bandas conquenses. Si “los grandes temas nunca pasan de moda y la ley de extranjerías está de moda”, Kuero, Progeria y Expolike continúan en Cuenca: “¡Qué el rock no está muerto, que el punk no está muerto!”. El repertorio se abrió con Tengo un sueño. También se escuchó Las Calles están a punto de estallar o El embrujo de Shangai. Unos bajos que nos han traído el recuerdo de Eagles of the Death Metal.

Entonces todavía era de día, la noche llegó de la mano de Parabellum. Se subieron al escenario con unas mordazas color rosa en protesta por la libertad, una denuncia hacia la represión que está sufriendo la música desde hace ya algunos años: “¡Qué podamos decir me cago en su puto padre y en su puta madre, y si no ya pagaremos la fianza!”. El cupo vasco lo han formado Josu Korkostegi (batería), Lino Prieto (bajo eléctrico) y Pedro de la Osa (guitarra).

La última vez que Parabellum estuvo en Cuenca era 1994, así que tenían ya “ganas de volver”, porque como ellos mismos dijeron: “Nos han puesto mirando para aquí muchas veces”. Pero no solo fue el sonido, también el silencio, en 2014 moría Juan Carlos Lera, guitarrista de Parabellum, a causa de un infarto. A él han ido dirigidas algunas de las canciones, como Una canción de amor. Para acabar dejaron claro que la belleza no es la estampa del grupo, “si os gusta lo feo os gustará Parabellum: somos feos y lo demostramos a cada segundo”.

Los vascos se marcharon entre gritos y alabanzas y llegó el momento estrella que esperábamos todos. No en vano ya desde antes de que cayese el sol las afueras de la plaza de toros estaba abarrotada: jóvenes que animaban su espera con varios litros de cerveza. El negro fue la marca de identidad de este festival. Llegó La Fuga y las luces cegadoras ya podían bailar al son del rock and roll de Pedro, Nando, Edu y Alex Sanz (que sustituye desde 2017 a Raúl Serrano en bajo). Este grupo cántabro lleva a sus espaldas más de 500 conciertos, con nueve discos publicados hasta el momento. Huelga decir que su música cumplió algo más que las expectativas que tenían puestas en ellos Javier Guijarro y Sini Barquín, organizadores del Babylon Festival. Sus canciones despuntaron, el público ya estaba vencido sobre los regazos de La Fuga.

Todo iba así hasta que llegó una canción que nadie se esperaba, una versión de Txus, de la mítica banda La polla records.

 

Txus es un alcohólico, Txus está nervioso!!

Tiene alucinaciones, de su ducha sale alcohol hirviendo!!!!

Esto no puede ser, esto no hay quién lo aguante

Tiene que llevarse a alguien por delante!

Txus está furioso

Txus está violento, alguien va a pagar sus nervios

Se a montao una bronka! Txus está en el suelo ahora

Está contento muerto

En su tumba hay latas de cerveza

Txus no bebas tanto, no pierdas la cabeza!!

Txus no bebas tanto, no pierdas la cabeza!!!

No pierdas la cabeza!!

No pierdas la cabeza!!!

Luego, como quien necesita un descanso después de un atraganto, los chicos y chicas de Sambas Colgadas aparecieron en las gradas de la plaza para sorprender al ritmo del ¡¡boom, boom, boom!!! Las luces se desmarcaron y todos giramos nuestros cuellos unos 45°. Las caderas hacia un lado, hacia el otro… hasta que apareció El canijo de Jerez. Y como no podría ser de otra forma, hasta el contagio rockero lo atrapó a él. La rumba fue sustituida por una extraña mezcla que levantó una vez más los vítores de todos —solo faltó la agitación de unos cuantos pañuelos allá por la grada o los pulgares levantados de un público que pedía más música—.

La Regadera terminó con el cava que ya había descorchado Uzak. Las trompetas pusieron fin al Babylon Festival. Serían las tres o las cuatro de la madrugada cuando todos empezamos a salir, desempolvando una plaza que aún se agitaba. Javier Guijarro acostumbra a decir que van a pecho descubierto, que “o arriesgas o nunca llegas”. Viéndolo así, parece rentable eso de ir ‘descamisao’. Llegar… han llegado.

Este es un trabajo conjunto realizado por Especies de Espacios y #makinguclm. Texto de Juan Jesús Rubio Parra y fotografías de Sergio Rubio.

 

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