La ‘embajada móvil’ de Arizona Baby: su Estado, sus reglas

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Javier Vielba (cantante y guitarra), Rubén Marrón (guitarra) y Guillermo Aragón (batería) en la Sala Babylon, Cuenca/ Foto: Judith Ferreras

 

Javier Vielba y Rubén Marrón se enamoraron por admiración mutua en su ciudad natal, Valladolid. El tono grave y cautivador de Javier y la voz a la guitarra de Rubén, capaz de gesticular cada sonido del instrumento como si lo estuviera cantando, son virtudes que acaparan la atención de cualquier persona con un buen paladar musical. Para contraer matrimonio con la música decidieron traspasar fronteras y la gesta de un proyecto que podría haberse llamado “Pisuerga Baby”, acabó siendo Arizona Baby. El embarazo surgió en las noches del ambiente underground de Pucela que, por aquel entonces, recogía una escena musical muy interesante. America, Nirvana, Blur, Supergrass… fueron los padrinos de su bautizo. En un principio, el proyecto que parieron parecía un poco casual (o un penalti) Los ensayos eran las clases que se saltaban y, al final, las clases se convirtieron en otra clase de vida. “Encuentra algo que te guste o no vuelvas a trabajar en tu vida”, reza Javier.

Ni rock, ni country, ni folk…. a ellos no les gusta encasillarse en una categoría musical. “Hemos creado nuestra mitología particular, nuestro Estado de Arizona, una embajada móvil allá donde vamos”, nos aclaraba Javier. En el ‘Estado de Arizona’ las claves son dos: 1. La barba, completamente imprescindible y 2. el directo, que no tiene NADA que ver con sus grabaciones. En cuanto a la primera clave, la barba, es producto de la dejadez. “Llega un tiempo ya que llevas tantos afeitaos que dices otro más… ¡no paso! Y, al final, como decía Gomaespuma te come la madre selva”, se justificaba Javier Y cuando me refiero a barba, también pienso en el pelo de Rubén deslizándose mechón a mechón con sus movimientos, que marcan el ritmo de su guitarra. Esa ‘embajada móvil’ hubiera pasado por la sede de Pantene. Fuera bromas, como dijo Javier, “creo que en Arizona hay mucho polvo pa’ tanto cuidao”

En cuanto a la segunda clave, su directo, es pertinente señalar que Arizona Baby se hizo famoso del boca a boca. Más de 10 años en carreteras… México, Tejas, Albania, Chicago, Nueva York y ahora Cuenca. Joder, imaginaos un espectáculo que arranque toda esa cadena de bocas. Es más, imaginaos que cuando las primeras bocas hablaban, Arizona perdía más que ganaba tocando. “Todo lo que merece la pena en la vida, siempre conlleva un cierto esfuerzo”, confesaba el cantante, “ hablo de música, no de negocio musical”. El cantante dice que “hay trozos del cielo que nos cubren a todos” pero, después de haber grabado varias veces en EEUU ¿qué es lo que los Arizonas echan de menos al otro lado del Misisipi?

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El pelo de Rubén Marrón en todo su apogeo / Foto: Laura Zamora

 

Javier, ¿con qué te quedas, cocido o un buen trozo de pollo de los ‘Pollos Hermanos’?

– Un cocido. Soy vieja escuela

¿Jota o Charlestón?

– Joder pues ahí me pillas eh, porque ahí me gustan las dos… bueno, bueno que sea por las jotas y romances que me marco con ‘El Meister’, mi proyecto paralelo. Me voy a quedar con la jota castellana.

¿Almodóvar o Tarantino?

– Tengo que decir Tarantino porque he disfrutado más sus películas, aunque Almodóvar me guste también.

¿Sabina o Guns and Roses?

– Guns and Roses absolutamente. Tanto a Axl como a Sabina les viene bien un ricola pa’ la garganta, pero Guns and Roses es un grupo que me pilló joven y que me impactó mucho en su día. Les tengo un cariño inmenso. Te cargan las pilas. Es rock and roll muy guarro, muy guay. Sobre todo el primer disco.

¿Camaro del 69 o un Seat Panda?

– Seat Panda. Un Camaro del 69 esta guay para una foto, pero luego pa’ ir por ahí, pa’ estar con tus amigos.. con tu vino con gaseosa pa’l verano…

¿Oprah Winfrey o Matias Prats?

– Oprah, yo soy muy de entertainment yonkie. Me mola mas la tele yonkie que la de aquí.

¿La música o la familia?

Esa es difícil porque no concibo la una sin la otra. Con la música, afortunadamente, me siento en familia y en mi familia la música siempre ha sido bienvenida No puedo elegir, las dos. Un combo.

 

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Javier Vielba durante la entrevista / Foto: Laura Zamora

 

Apunte: su acento pucelano lo guarda el lata de conserva porque entre tanto pa, pe, pi, po, pu, su interpretación en inglés es impecable. El grupo, aficionado a Juego de Tronos, deja aparcado el estreno de la nueva temporada para montarse en su furgoneta y venir a Cuenca. “Hace mucha ilusión que haya gente interesada en venir a una sala a ver lo que tenemos que ofrecer. Eso para nosotros es un subidón del copón”, dice el cantante.

Y llega la hora de la cita, de verlos en acción. Un escenario se ilumina con una tenue luz azul y aparececen tres tipos barbudos con camisa y botas del oeste. Con sólo dos guitarras acústicas y una batería, logran capturar la esencia de la acción de un Django musicatográfico. Ese fuego rocknrollero tiene unos tintes cómicos que la violencia de Tarantino sobrepasa. Quizá el “mamá se llevó las pilas” de Homer Simpson no es descabellado para completar la descripción de la escena. Todos metidos en esa particular película dirigida por los vallisoletanos y, de repente, cuando crees que va a llegar el sheriff, Rubén se pone a marear las cuerdas de la guitarra. Lo que parece, que de un momento a otro, va a ser ‘El del medio de los chichos’ se resuelve con la voz quemada de Javier. Es Arizona, es su Estado y son sus reglas. “Intentamos no tener en cuenta presiones extramusicales”, nos cuenta el cantante. Ellos apuestan más por abrirse “a la espontaneidad, a sus instintos”.

Siguiendo el ritmo de un cresccendo a la batería, el público grita. Es lo que tiene el feedback, la energía se devuelve (casualidad o no, incluso una de las cuerdas de la guitarra del cantante terminó saltando). “Como se nota que coméis morteruelo, en otros sitios tienen que intentarlo tres veces, como en Galicia”, se cachondeaba Javier. La barba y el pelo de Javier chorreando, la inagotable broma del ‘que nos vamos’ y el tiempo… no has sido consciente de él. Javier eleva su guitarra como hizo en su día Mufasa con Simba, los reyes en su reinado. El humo, las luces de detrás resaltando a los artistas y la guitarra en el cielo… Rock’n’ roll Mesias. “Bienvenidos a la familia Arizona, los que no lo eráis ya lo sois”, Javier nos otorga la pañoleta scout Arizona. Su credo, el espíritu que transciende al grupo, “que la personalidad cuente, que no sean meros ejercicios de interpretación”, eh y como dijo el cantante durante el concierto, a quien no le vaya… “¡por desobedientes, al gimnasio todos!”

 

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La familia Arizona en la sala Babylon/ Foto: Laura Zamora

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