Antonio Alcázar, creador de “Con cierto des-concierto”: “La música tiene un valor que es insustituible”

Durante los ensayos te hemos visto concentrado, poniendo todo a punto para la actuación, ¿se podría decir qué los niños son el público más exigente?

Los niños son un público muy exigente. Ellos saben reconocer cuando una cosa está bien hecha o no. Tienen una idea estética y artística y reconocen donde está la belleza; los niños son muy listos. Además, cada día tienen más referencias; los chicos de hoy en día han escuchado montones de músicas procedentes de todas partes porque tienen en su mano internet y están con YouTube todo el día.

¿Qué objetivo pedagógico persigue este espectáculo?

La idea que tenemos es, por una parte mostrar una manera de hacer música, de entender la música; una música que sea activa y creativa. Es la orientación en la que nosotros trabajamos la música con los maestros en la Facultad de Educación. Por otra parte, se trata también de mostrar a los niños algunos materiales de trabajo y un instrumental con el que ellos pueden hacer música en la escuela.

El conjunto escolar Orff es un instrumental que tiene placas y está concebido directamente para los niños porque no necesita de una técnica previa para hacer música. Además, cuando estas obras están bien pensadas para los niños, el instrumental permite acceder a géneros musicales muy distintos y a músicas de otras culturas o de procedencias muy heterogéneas.

¿Cómo son las expectativas para este años después del ciclo de 1996-2001 donde albergasteis 12.000 niños?

La que ha motivado la reedición de aquella idea es una circunstancia extraordinaria. Entonces se hicieron seis ciclos de conciertos didácticos y se dejaron de hacer por diferentes motivos. Una conjunción de casualidades muy grandes ha permitido esta celebración, pero no sabemos si se podrá repetir en otras ediciones porque lleva un trabajo muy costoso y laborioso.

Todos los que participan son maestros en ejercicio. Son 55 maestros que están en 55 escuelas y que tienen que pedir permiso, por tanto, desde el punto de vista administrativo, resulta un tanto complicado; además, musicalmente, hay que reunirse para ensayos. A esto hay que añadir que la mayoría están fuera de la ciudad y es dificultoso el reunirse para hacer música juntos.

Todos los maestros que participan en esta edición ya participaron en alguna de las anteriores. Por ello, este Con Cierto Desconcierto pone de relieve un cierto toque de emoción ya que tanto para mí como para ellos es algo muy emotivo el encontrarse después de 20 años para hacer la música que hacíamos entonces más algunas piezas nuevas que hemos montado para esta ocasión.


¿Puede ser esta una base para el aprendizaje y el asentamiento de los futuros músicos?

Claro. Todos los que participan son profesores de música en las escuelas, todos ellos dan clases de música a niños de primaria. Es una gente que está en primera línea trabajando con los niños.

La música además de desarrollar un sentido del orden, un sentido social, un sentido estético, una autoestima, tiene un valor que es insustituible. La música, como la plástica, son lenguajes y nos permiten expresar cosas que de otra forma no podríamos expresar. Lo que nosotros exteriorizamos a través de la música y lo que sentimos escuchándola no lo podemos expresar ni sentir con otro medio. Cuando contemplamos una creación visual o leemos una narración o una poesía, estamos también sintiendo cosas, pero cada una va por un canal distinto y el canal por el que percibimos o producimos música es único e irreemplazable.  Por eso, es fundamental que los niños desarrollen ese sentido artístico tanto a la hora de escuchar como a la hora de hacer música y de interpretar. Y, en este sentido, el instrumental Orff de uno de los medios más adecuados.

Destaca también el ambiente lúdico con sorpresas para los niños que acuden al Teatro…

Intentamos que cada uno de los temas tenga como un pequeño enganche para que los niños puedan participar. Al entrar al teatro se les reparte papel de periódico y con él tienen que hacer determinados gestos y sonidos, también se reparten unas tiras de papel pinocho con el que hacen diferentes movimientos. En otro momento se sorprenden porque aparecen pájaros que cortan la canción que se estaba interpretando. Participan cantando, haciendo gestos y movimientos, etc. Tratamos de que sea un espectáculo orientado a los niños y que, de alguna manera, les atrape en cada momento.

En el tema técnico ¿qué tipo de piezas y sonidos nos vamos a encontrar?

Si se maneja bien, este instrumental tiene la posibilidad de hacer músicas muy diferentes. Aunque inicialmente parece un instrumental sencillo, que lo es, sin embargo tiene una paleta tímbrica muy abierta. Cuando Carl Orff concibió este instrumental tomó como referencia instrumentos de procedencias muy distintas: los xilófonos, a partir de las marimbas que se utilizan en Hispanoamérica y también existen en África; los metalófonos provienen de toda la tradición de láminas que hay por Oriente; los carillones, de la tradición centroeuropea de carillones y campanarios… Por ello, con este instrumental tenemos la posibilidad de hacer sonidos y temas de procedencia muy distinta.

En este programa abordamos distintos estilos: hay blues, un arreglo de “Dont worry, be happy” de Bobby McFerry, se recrean ambientes sonoros; en las últimas seis o siete piezas se propone un recorrido alrededor del mundo empezando en Estados Unidos con un espiritual negro, luego vamos a Perú con una canción andina, pasamos por temas de África, Australia, Japón y terminamos interpretando una pieza de folclore popular de la provincia de Cuenca. En ese sentido, el instrumental nos permite acceder a un repertorio muy variado.

¿Qué respaldo han tenido por parte de las instituciones públicas? ¿Se han volcado con el proyecto?

Hemos recibido las ayudas que hemos pedido, que tampoco han sido demasiadas. Fundamentalmente al ser todos ellos maestros lo más complejo era que pudieran obtener permiso. Para ello, desde la Facultad de Educación de Cuenca hemos organizado y ofrecido a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades un curso de formación permanente que culmina con esta actividad. Por otra parte, los maestros han tenido que solicitar permisos en sus centros que a su vez los han tramitado en la Dirección Provincial.

Así mismo hemos contado con la colaboración del Teatro-Auditorio y el Consorcio de la Ciudad de Cuenca.

A nivel personal, el volver a este espectáculo después de tantos años, ¿qué significa?

Realmente es algo que no tiene precio. Es difícil expresarlo. Poder ver a los alumnos otra vez, después de tanto tiempo… Cuando empezamos a hablar del proyecto pensaba que se reunirían unos pocos porque están lejos y atareados con asuntos laborales y familiares…, pero al final han sido alrededor de 60 y muchos otros que querían venir pero no han podido… El hecho de contar con estos alumnos tan queridos y volverlos a ver desde hace veinte años en algunos casos para mí supone algo difícil de describir… Algo sin duda muy emotivo y absolutamente precioso.

Muchas gracias Antonio.

Muy bien. Gracias a vosotros.

Texto_ José Ramón Gutiérrez Ruiz / Foto_ Sergio Rubio / Ver más cosas de Con Cierto Des-Concierto en MakingUCLM